Sikilbil p’aak: la receta maya de Quintana Roo que convierte la semilla de calabaza en un sabor ancestral

Esta preparación de la cocina maya combina semilla de calabaza molida, tomate y cebollina en una receta sencilla documentada en el Recetario maya de Quintana Roo.

La cocina tradicional de Quintana Roo conserva preparaciones que, pese a su sencillez, cuentan una parte importante de la historia gastronómica de la región. Una de ellas es el sikilbil p’aak, también registrado como “pepita en tomate”, una receta de la tradición culinaria maya que tiene como ingrediente principal la semilla de calabaza molida.

En México, a esta semilla se le conoce comúnmente como pepita de calabaza. En el caso de esta preparación, no se trata de una pepita genérica: el recetario especifica que se utiliza pepita de calabaza molida, acompañada de tomate, cebollina y sal.

La receta forma parte del Recetario maya de Quintana Roo, una publicación dedicada a documentar y preservar preparaciones de la cocina tradicional de las comunidades mayas del estado. Su elaboración destaca precisamente por utilizar productos sencillos y por mantener una forma de preparación vinculada con la alimentación cotidiana.

Una receta cotidiana de la cocina maya

El sikilbil p’aak aparece en el recetario con el nombre SIKILBIL P’AAK – PEPITA EN TOMATE. La preparación utiliza medio kilo de pepita de calabaza molida, cinco tomates rojos, un atadito de cebollina y sal al gusto.

La elaboración comienza con los tomates, que se sancochan antes de incorporarlos a la preparación. Después se pica la cebollina y ambos ingredientes se tamulan juntos.

Una vez integrada esta mezcla, se agrega sal y posteriormente se combina con la pepita de calabaza molida y un poco de agua. El resultado es una preparación de consistencia espesa, en la que la semilla aporta buena parte de la textura y el sabor característico.

El recetario también señala que puede acompañarse con rajas de chile habanero y tortillas calientes. Asimismo, contempla la posibilidad de añadir cebollina picada al momento de servir.

Hay otro detalle que ayuda a entender el lugar que ocupa este platillo dentro de la tradición. La publicación señala que el sikilbil p’aak es un alimento de consumo cotidiano.

Eso permite distinguirlo de otras preparaciones de la cocina maya asociadas con celebraciones, ceremonias o prácticas rituales. En este caso, se trata de un alimento ligado a la vida diaria.

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La semilla de calabaza es la protagonista

La importancia de la pepita dentro de esta receta va más allá de ser un ingrediente adicional. La semilla de calabaza constituye la base de la preparación y es la que proporciona la textura característica una vez molida.

La calabaza forma parte de los productos vinculados con la milpa y con la alimentación tradicional de las comunidades mayas. Junto con el maíz, el frijol y el chile, forma parte de un sistema alimentario que durante generaciones ha aprovechado productos cultivados y recolectados en el entorno.

Por ello, el sikilbil p’aak representa una forma de cocina en la que los ingredientes disponibles adquieren distintas funciones. La semilla puede transformarse en una preparación que se consume con tortilla y que incorpora, además, el sabor del tomate y el picor del habanero.

La receta también muestra que la gastronomía maya de Quintana Roo no se limita a los platillos que suelen aparecer en los circuitos turísticos. Existe una cocina cotidiana, transmitida entre generaciones, que utiliza productos sencillos y técnicas que forman parte de la memoria culinaria de las comunidades.

En ese sentido, documentar una preparación como el sikilbil p’aak permite acercarse a una parte menos conocida de la gastronomía de Quintana Roo.

Así se prepara el sikilbil p’aak

La versión registrada en el Recetario maya de Quintana Roo requiere:

  • ½ kilo de pepita de calabaza molida
  • 5 tomates rojos
  • 1 atadito de cebollina
  • Sal al gusto
  • Un poco de agua
  • Chile habanero para acompañar
  • Tortillas calientes

Primero se sancochan los tomates. Mientras tanto, se pica la cebollina. Posteriormente, ambos ingredientes se tamulan juntos y se agrega sal.

La mezcla se incorpora después a la pepita de calabaza molida. Se añade un poco de agua hasta conseguir la consistencia deseada y se integra todo.

Finalmente, la preparación puede servirse con rajas de chile habanero y tortillas calientes. La cebollina picada también puede utilizarse como complemento.

La sencillez de los ingredientes es parte del atractivo de esta receta. No requiere una larga lista de productos ni técnicas complicadas. Su identidad está en la combinación de la semilla de calabaza con el tomate y en la manera tradicional de integrar ambos elementos.

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Semilla de calabaza, tomate y otros ingredientes utilizados en la preparación tradicional del sikilbil p’aak.

Un sabor que permanece en Quintana Roo

El sikilbil p’aak permite observar cómo la gastronomía puede conservar parte de la identidad de un territorio. Sus ingredientes son sencillos, pero detrás de ellos existe una relación con la milpa, la alimentación cotidiana y los conocimientos culinarios de las comunidades mayas.

La semilla de calabaza, convertida en pepita molida, es el elemento que articula la receta. El tomate aporta otro componente esencial, mientras que la cebollina y el habanero complementan una preparación pensada para acompañarse con tortillas calientes.

Además, su presencia en un recetario dedicado específicamente a la cocina maya de Quintana Roo contribuye a conservar una preparación que puede pasar inadvertida frente a otros platillos más conocidos.

Para quienes buscan conocer la gastronomía del estado desde una perspectiva distinta, el sikilbil p’aak ofrece precisamente eso: una receta sencilla, cotidiana y vinculada con la tradición maya.

No hace falta convertirla en un platillo sofisticado para contar su historia. Su valor está en los ingredientes, en la forma de prepararla y en el conocimiento que permanece alrededor de ella.

Así, la próxima vez que alguien hable de pepita, habrá que recordar que en esta receta se trata de algo muy concreto: la semilla de la calabaza, molida y convertida en la base de uno de los sabores documentados de la cocina maya de Quintana Roo.

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