El Gobierno de México destinará una millonaria inversión para mejorar el suministro y manejo del agua en el país. Tan solo en 2024, se aplicarán 15 mil millones de pesos en obras hídricas que beneficiarán a millones de personas.
Estrategia de inversión en infraestructura hídrica
El director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales, informó que el Plan de Infraestructura Hídrica contempla un presupuesto total de 122 mil 600 millones de pesos para el sexenio 2024-2030. Este plan se divide en dos grandes ejes: 17 proyectos estratégicos para las regiones con mayor escasez y un ‘Plan Maestro’ basado en necesidades municipales.
Entre las obras principales destacan la desaladora de Rosarito en Baja California, la presa del Novillo en Baja California Sur, la presa El Tunal 2 en Durango y la construcción de la presa de Milpillas en Zacatecas. Asimismo, se destinarán 50 mil millones de pesos para el desarrollo de infraestructura que abastezca de agua a la Ciudad de México, el Estado de México e Hidalgo.
Impacto ante la crisis hídrica
El plan también contempla proyectos en estados del sureste como Guerrero, Oaxaca, Campeche, Tabasco y Veracruz. Estas inversiones surgen en un contexto donde la crisis del agua se ha convertido en un tema central, especialmente tras advertencias de un posible ‘día cero’ en la capital mexicana.
Según Conagua, en mayo pasado más de dos tercios del país enfrentaban algún grado de sequía, aunque actualmente la afectación se ha reducido a cerca del 45% del territorio. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó que estos proyectos se complementan con un programa de tecnificación de riego agrícola para liberar agua destinada a consumo humano.
Uno de los principales retos de este plan es garantizar la correcta distribución y aplicación de los recursos en los proyectos designados. Expertos en infraestructura hídrica han señalado que, para lograr un impacto duradero, es fundamental combinar estas inversiones con estrategias de conservación del agua y modernización de redes de suministro.
Además de la inversión gubernamental, el sector privado también podría jugar un papel clave en el desarrollo de soluciones tecnológicas que optimicen el uso del agua. La colaboración entre el gobierno, la industria y la sociedad será determinante para enfrentar los desafíos del cambio climático y la creciente demanda del recurso hídrico.
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