Cuba amaneció el sábado sin electricidad tras el colapso de su red eléctrica la noche del viernes. El apagón dejó sin servicio a unos 10 millones de personas, generando nuevas preocupaciones sobre la obsolescencia del sistema de generación de energía en la isla.
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que, al amanecer, solo se generaban 225 megavatios (MW), menos del 10% de la demanda total. Esta energía era suficiente para abastecer hospitales, suministro de agua y centros de producción de alimentos. Sin embargo, no se estableció un plazo para la restitución total del servicio.
El fallo ocurrió alrededor de las 8:15 p.m. en una subestación de La Habana, cuando un componente antiguo de una línea de transmisión sufrió una avería. Esto provocó una reacción en cadena que paralizó completamente la generación eléctrica en la isla, según el gobierno cubano.
Un sistema en crisis
Este colapso se suma a una serie de apagones que han afectado a Cuba desde finales del año pasado, agravando la crisis de su infraestructura eléctrica. La escasez de combustible, desastres naturales y problemas económicos han debilitado aún más el sistema. En muchas regiones, los cortes eléctricos rotativos han alcanzado hasta 20 horas diarias en las últimas semanas.
La situación en La Habana el sábado por la mañana reflejaba el impacto del apagón: semáforos apagados, tráfico reducido y una conexión a internet inestable. En el Malecón, algunos ciudadanos intentaban sobrellevar la noche sofocante sin electricidad. «Nadie sabe cuándo volverá la electricidad», comentó Abel Bonne, residente de la capital. «Es la primera vez que sucede este año, pero en 2023 ocurrió tres veces».
Causas y consecuencias
Cuba atribuye sus dificultades económicas al embargo comercial de Estados Unidos y a regulaciones que limitan la adquisición de tecnología y repuestos para el sistema eléctrico. Funcionarios de la UNE indicaron que las restricciones han impedido la modernización de los equipos de transmisión y generación.
Las autoridades han prometido trabajar en la recuperación del servicio, pero sin una solución estructural a la crisis energética, los apagones seguirán siendo un desafío recurrente para la población cubana.
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