Este lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, sostendrán una conversación telefónica con el objetivo de avanzar en un cese del fuego entre Ucrania y Rusia. Esta negociación representa un paso previo hacia un acuerdo de paz que podría poner fin a tres años de guerra, un conflicto que ha impactado la seguridad global, el comercio energético y la estabilidad alimentaria mundial.
Putin impone condiciones para la tregua
Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, Putin ha insistido en la anexión de Donetsk, Lugansk, Kherson y Zaporiyia como parte del territorio ruso, a pesar de la resistencia de las tropas ucranianas. En las negociaciones actuales, el Kremlin exige que el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, ceda la soberanía de estas regiones como condición para aceptar una tregua de 30 días.
Trump, quien busca desempeñar un papel mediador, ha mostrado disposición a negociar sobre estos territorios, como lo dejó claro en declaraciones recientes:
“Hablaremos de tierras. Mucha tierra es muy diferente a como era antes de la guerra. También hablaremos de plantas de energía, esa es una gran cuestión”, afirmó el mandatario estadounidense tras regresar de Mar-a-Lago.
Esta postura contrasta con el acuerdo alcanzado entre Washington y Kyiv el pasado 11 de marzo en Jeda, Arabia Saudita, en el que Ucrania aceptó un alto el fuego de 30 días, sin comprometer la entrega de territorio a Rusia.
El dilema de la seguridad y la OTAN
Además del reclamo territorial, las condiciones de seguridad representan un punto de tensión en la negociación. Zelensky ha solicitado:
- La presencia de tropas de paz de Francia y Reino Unido en Ucrania.
- El suministro continuo de armas e inteligencia por parte de la OTAN y EE. UU. para prevenir futuras ofensivas rusas.
Putin ha rechazado ambas propuestas y exige que Ucrania nunca se una a la OTAN, un punto en el que Trump está de acuerdo. Además, el Kremlin propone un sistema diplomático para monitorear la frontera entre Ucrania y Rusia, lo que sí cuenta con respaldo parcial de Kyiv.
Uno de los temas prioritarios en la conversación será el intercambio de prisioneros de guerra y el regreso de niños ucranianos trasladados a la fuerza a Rusia. Este punto está expresamente mencionado en el acuerdo entre EE. UU. y Ucrania alcanzado en Jeda:
“Las delegaciones han dialogado sobre la importancia de los esfuerzos de ayuda humanitaria, incluido el intercambio de prisioneros de guerra, la liberación de civiles detenidos y el retorno de los niños ucranianos trasladados a la fuerza”.
Fuentes en la Casa Blanca indicaron que Trump ha mostrado especial interés en resolver este tema humanitario.
Los tres puntos de conflicto sin resolver
A pesar de los esfuerzos diplomáticos, tres cuestiones siguen siendo irreductibles en la negociación:
- El reclamo territorial de Putin, que choca con la negativa de Ucrania a ceder soberanía.
- Las garantías de seguridad de Zelensky, que incluyen tropas de paz occidentales, una medida que Rusia rechaza.
- El apoyo militar de EE. UU. y la OTAN a Ucrania, un punto que Putin considera inaceptable.
Trump, quien ha presumido su capacidad de negociación, enfrenta un desafío complejo para lograr que esta conversación con Putin conduzca a un alto el fuego real y duradero en Ucrania.
También te puede interesar: Donald Trump nomina a Michelle Bowman como vicepresidenta de supervisión de la Fed




