Miles de estudiantes y universitarios se concentraron en la Plaza de la Bastilla, donde las consignas políticas y el temor a posibles enfrentamientos marcaron la jornada.
La Plaza de la Bastilla, en París, se convirtió este jueves en el principal punto de concentración de miles de estudiantes que participan en una nueva jornada de movilización, marcada por consignas políticas, pancartas reivindicativas y un amplio despliegue de policías antidisturbios.
La protesta reunió a jóvenes de institutos y universidades de la región parisina, además de profesores que se sumaron a la movilización. A diferencia de la jornada del martes, cuando predominó un ambiente festivo durante las primeras horas, en esta ocasión las consignas adquirieron un tono más político.
La concentración tuvo como escenario la Columna de Julio, monumento ubicado en el centro de la plaza y asociado con la Revolución Francesa. Algunos manifestantes subieron hasta lo alto de la estructura mientras otros permanecieron concentrados en la explanada.
“Hoy vamos a tomar la Bastilla. Será la toma de la Bastilla 2”, dijo a EFE Daike, una joven de 18 años, en referencia al significado histórico del lugar.
Universitarios y profesores se suman a las protestas
La movilización de este jueves amplió su alcance con la incorporación de estudiantes universitarios que se sumaron a las protestas iniciadas por alumnos de institutos.
De acuerdo con el reporte, varias universidades de la región de París cerraron sus puertas durante la jornada, entre ellas la Sorbona, París Saclay y la Universidad Panteón Asas.
Entre las pancartas exhibidas durante la concentración se pudieron leer mensajes como “Juventud, resiste, demuestra que existes” y “No somos una generación de vagos sino de luchadores”.
También apareció una referencia a La Marsellesa, el himno nacional francés, mediante la frase “Los hijos de la patria somos nosotros”.
Los profesores también participaron en la movilización. Una docente identificada como Tella, profesora de español en un instituto de Seine Saint Denis, al norte de París, expresó su sorpresa por la participación de los adolescentes y consideró que las movilizaciones reflejan una mayor conciencia sobre sus derechos.
La presencia de distintos sectores convirtió la concentración estudiantil en una movilización más amplia que la registrada en jornadas anteriores.
Bastilla queda bajo vigilancia policial
El despliegue de seguridad fue uno de los elementos más visibles de la jornada. Las autoridades cerraron las entradas del metro que desembocan en la Plaza de la Bastilla y establecieron controles en los accesos.
Los agentes registraron bolsos y mochilas de los asistentes mientras los antidisturbios permanecieron desplegados alrededor de la concentración.
El dispositivo también estuvo relacionado con el temor expresado por algunos participantes ante la posibilidad de que se registraran enfrentamientos o detenciones.
Algunos profesores que acudieron junto con sus alumnos llevaban instrucciones y números telefónicos para utilizar en caso de que alguno de los jóvenes necesitara asistencia.
Entre los estudiantes también hubo quienes escribieron en sus brazos o piernas el número telefónico de un abogado ante la posibilidad de ser detenidos.
Una de las jóvenes consultadas durante la manifestación aseguró que los participantes no eran violentos, aunque reconoció la preocupación que existe ante la presencia policial y el riesgo de que se produzcan incidentes.
Las consignas adquieren un tono más político
La jornada también estuvo marcada por la presencia de banderas y organizaciones políticas. Entre la multitud se observaron banderas francesas y palestinas, así como distintivos de las Juventudes Comunistas y de La Francia Insumisa.
La presencia de este último grupo político ocurre mientras el Gobierno francés acusa a La Francia Insumisa de incentivar las movilizaciones estudiantiles, una interpretación que forma parte de la disputa política alrededor de las protestas.
Durante la concentración también se escucharon consignas contra el fascismo y expresiones de rechazo hacia la policía.
Algunos manifestantes corearon “Todos somos antifascistas”, mientras otro de los cánticos estuvo dirigido contra las fuerzas del orden mediante el acrónimo ACAB, utilizado internacionalmente como una expresión de rechazo hacia la policía.
Las expresiones políticas marcaron una diferencia respecto de la movilización del martes y reflejaron un ambiente de mayor confrontación discursiva en la Plaza de la Bastilla.
En los alrededores también se identificaron pequeños grupos de personas vestidas de negro, con capuchas y el rostro cubierto, que se mantenían en los bordes de la concentración y contrastaban con la mayoría de los participantes.
“Hasta que nos escuchen”: estudiantes mantienen la movilización
Pese al despliegue de seguridad y al temor por posibles detenciones, varios estudiantes aseguraron que mantendrán las protestas mientras sus demandas no sean atendidas.
A la pregunta de hasta cuándo permanecerán en las calles, una respuesta se repitió entre los manifestantes: “Hasta que nos escuchen”.
La movilización de este jueves representa una nueva jornada de protestas estudiantiles en París y muestra una participación cada vez más amplia, con la incorporación de universitarios y profesores a las concentraciones iniciadas por estudiantes de institutos.
La Plaza de la Bastilla, uno de los espacios más reconocibles de la capital francesa por su relación con la Revolución de 1789, volvió a convertirse así en escenario de una movilización contemporánea, esta vez protagonizada principalmente por jóvenes que llevaron sus reclamos a las calles.
El desarrollo de la jornada permanece condicionado por el fuerte dispositivo policial instalado en los alrededores y por la posibilidad de que las concentraciones deriven en enfrentamientos o detenciones.
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