México no acompañó una resolución de la OEA que pide elecciones libres en Nicaragua y la liberación de presos políticos.
México se desmarcó de la resolución aprobada por la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la situación en Nicaragua, al rechazar que la crisis política y de derechos humanos de ese país sea considerada una amenaza para la paz y la seguridad hemisférica.
La postura fue presentada por Alejandro Encinas, representante permanente de México ante la OEA, durante la reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores celebrada este 2 de octubre.
Encinas señaló que México no acompaña la resolución en lo relacionado con la vinculación de la situación nicaragüense con un riesgo para la seguridad del hemisferio. La posición mexicana también cuestiona cualquier proceso que pueda convertir un asunto de derechos humanos en una cuestión de seguridad regional.
México sostuvo además que no respaldará intentos de intervención extranjera en Nicaragua y planteó como alternativas el diálogo, la cooperación y la promoción del desarrollo.
La resolución fue aprobada por la OEA y establece medidas para que las autoridades nicaragüenses restablezcan condiciones democráticas, garanticen libertades civiles y políticas y generen condiciones para celebrar elecciones libres, justas e inclusivas.
Qué plantea la resolución sobre Nicaragua
El documento aprobado por la OEA pide a las autoridades nicaragüenses adoptar medidas inmediatas, concretas y verificables para restablecer el espacio cívico y garantizar el respeto de los derechos humanos.
Entre sus principales puntos se encuentra la liberación incondicional de las personas consideradas presas políticas y la divulgación del paradero y estado de quienes hayan sido víctimas de desaparición forzada.
La resolución también solicita restaurar la nacionalidad y los derechos civiles de las personas que hayan sido privadas de ellos de manera arbitraria. Además, plantea que puedan regresar de manera segura y voluntaria al país, sin temor a represalias.
Otro de los apartados exige restablecer las libertades de expresión, asociación, religión y reunión pacífica.
El documento también plantea permitir que medios de comunicación independientes, organizaciones de la sociedad civil, universidades y otras entidades que fueron disueltas puedan reanudar sus actividades y recuperar sus bienes cuando corresponda.
En materia institucional, la OEA pidió recuperar la independencia de las instituciones estatales, la separación de poderes y el pluralismo político.
El organismo también planteó establecer condiciones para elecciones libres, justas e inclusivas, con una administración electoral independiente y observación internacional.
México rechaza convertir la crisis en un asunto de seguridad
La posición mexicana establece una diferencia entre la promoción y protección de los derechos humanos y aquellas situaciones que puedan constituir una amenaza para la paz y la seguridad internacionales.
Encinas sostuvo que México mantiene su disposición para participar en esfuerzos diplomáticos relacionados con Nicaragua, pero bajo principios de autodeterminación, no intervención y solución pacífica de controversias.
El representante mexicano también manifestó su rechazo a cualquier intento de injerencia extranjera en los asuntos internos de otros Estados.
La postura se produce después de que la OEA colocara nuevamente la situación nicaragüense en el centro de su agenda regional. El organismo convocó la reunión de cancilleres para analizar las condiciones políticas y de derechos humanos en el país centroamericano.
La resolución aprobada establece además un mecanismo de seguimiento mediante un grupo ministerial que buscará establecer diálogo directo con las autoridades de Nicaragua, así como con sectores de la oposición, la sociedad civil y personas en el exilio.
Ese grupo tendrá un plazo máximo de 60 días para presentar recomendaciones sobre posibles acciones diplomáticas y jurídicas que no impliquen el uso de la fuerza.
México mantiene abierta la vía del diálogo
Aunque México no acompañó la resolución en los términos señalados por Encinas, su postura también plantea mantener canales de interlocución para atender la situación nicaragüense.
El representante mexicano señaló que el país está dispuesto a participar de manera constructiva en esfuerzos que permitan fortalecer el diálogo y encontrar soluciones pacíficas.
La posición mexicana coloca como elementos centrales la cooperación y el respeto a la soberanía, al tiempo que distingue estos principios de las medidas relacionadas con seguridad hemisférica.
Por su parte, la OEA sostiene que el objetivo del mecanismo aprobado es crear condiciones para que la población nicaragüense pueda ejercer sus derechos y participar en instituciones democráticas y elecciones libres, justas e inclusivas.
La resolución también contempla acciones relacionadas con propiedades confiscadas de manera arbitraria y pide establecer recursos efectivos o mecanismos de compensación cuando corresponda.
Asimismo, solicita detener actividades apoyadas internacionalmente que faciliten vigilancia, represión interna o violaciones de derechos humanos.
De esta manera, la decisión de la OEA abre un proceso de seguimiento diplomático sobre Nicaragua, mientras México mantiene una postura diferenciada respecto de la forma en que el organismo regional aborda la crisis.
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