La Casa Blanca celebró este martes una caída histórica en los cruces de inmigrantes en la frontera suroeste con México, que durante marzo registró apenas 7,180 casos, la cifra más baja desde que se tiene registro. El Gobierno del presidente Donald Trump lo calificó como un «hito» que confirma el éxito de sus políticas migratorias.
De acuerdo con un comunicado de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, la disminución representa un descenso drástico respecto a febrero de 2025, cuando se contabilizaron 8,347 cruces, y una diferencia aún más significativa frente a marzo de 2024, cuando se registraron 137,480 casos.
Trump cumple con su promesa de «frontera segura»
El gobierno republicano atribuyó esta caída récord a la implementación de medidas migratorias más estrictas. Entre ellas destacan una mayor presencia de la Patrulla Fronteriza, restricciones al asilo político impuestas durante la administración Biden y mantenidas bajo Trump, así como la reanudación de la construcción del muro fronterizo con nuevos contratos firmados en marzo por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
“El mensaje es claro: la frontera está cerrada a los cruces ilegales”, aseguró Pete Flores, comisionado interino de la CBP, quien también advirtió que cualquier persona que intente ingresar de manera irregular será “procesada y deportada”.
Según las autoridades, el número de detenciones diarias también ha caído de forma significativa: actualmente se reportan alrededor de 230 casos por día, lo que representa un récord histórico, según datos internos del Departamento de Seguridad Nacional.
El zar de la frontera, Tom Homan, con más de 40 años de experiencia en la Patrulla Fronteriza, afirmó que “en ningún momento de mi carrera he visto un mes con cifras tan bajas”. Para Homan, este fenómeno es el reflejo de una política migratoria “clara, contundente y con reglas bien definidas”.
Comparativa con administraciones anteriores
Durante el mandato del expresidente Joe Biden, la frontera sur experimentó picos migratorios sin precedentes, lo que llevó a implementar restricciones al asilo y acuerdos con países de la región para contener el flujo migratorio. Sin embargo, según la administración actual, esas medidas no lograron revertir el problema.
Desde su regreso al poder en enero de 2025, Donald Trump ha redoblado los controles, retomando una de sus principales promesas de campaña: frenar la migración irregular mediante “mano dura” y mayor infraestructura de seguridad.
Como parte de estas acciones, en marzo se firmaron nuevos contratos para extender el muro fronterizo, una de las iniciativas insignia de Trump durante su primera administración. Aunque aún se desconoce cuántos kilómetros se construirán, la CBP confirmó que se trata de una ampliación “estratégica” en puntos clave de cruce irregular.
Con esta caída histórica en los cruces ilegales, la administración Trump reafirma su postura de que una política migratoria estricta puede funcionar y proyecta mantener estas estrategias como parte central de su programa de seguridad nacional en los próximos meses.
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