En una decisión que podría reconfigurar el comercio internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciará este miércoles un nuevo paquete de aranceles recíprocos generalizados, que según la Casa Blanca busca “liberar” la economía estadounidense de lo que considera barreras comerciales injustas.
La medida, cuya entrada en vigor será inmediata, será formalizada en una ceremonia programada para las 16:00 hora del Este (20:00 GMT) en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, encabezada por el mandatario y con presencia de su gabinete económico.
Aranceles del 25 % a los automóviles
Entre las acciones más significativas figura la imposición de un arancel global del 25 % a las importaciones de automóviles, que comenzará a aplicarse el 3 de abril. Esta tarifa se suma a otras decisiones tomadas en las últimas semanas, como el restablecimiento de impuestos al acero y aluminio, y aranceles vinculados a productos relacionados con el tráfico de fentanilo.
Los nuevos aranceles serán acumulativos, por lo que algunos productos, como los vehículos fabricados en México, podrían enfrentar cargos combinados de hasta 52.5 %, al sumar las distintas tarifas aplicadas desde febrero.
Aunque el discurso oficial insiste en que se trata de una estrategia “justa” para igualar las condiciones de competencia global, fuentes cercanas a la Casa Blanca, citadas por Reuters, aseguran que las tarifas no serán universales, sino que varían por país y estarán orientadas según el nivel del superávit comercial que mantengan con Estados Unidos.
En este sentido, se prevé que más de 15 países se verán directamente afectados, entre ellos China, Alemania, Japón, Corea del Sur, México y Canadá. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha planteado que estos aranceles podrían actuar como un “techo”, susceptible de ser reducido si los países involucrados “cumplen con las exigencias” de Washington.
Impacto económico y reacción global
La decisión ya ha encendido alarmas en los mercados financieros. Desde mediados de febrero, las bolsas han perdido cerca de 5 billones de dólares en capitalización, y la volatilidad se ha intensificado ante el temor de una guerra comercial generalizada.
Un reciente informe de la Reserva Federal de Atlanta revela que ejecutivos financieros estadounidenses anticipan un aumento de precios, desaceleración en contrataciones y menor inversión, a raíz del nuevo entorno arancelario.
A nivel diplomático, las reacciones no se han hecho esperar. La Unión Europea, Canadá y México han advertido que responderán con medidas de represalia equivalentes, en defensa de sus exportadores. El martes, el primer ministro canadiense Mark Carney y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum mantuvieron una conversación telefónica para definir acciones coordinadas ante lo que calificaron como “acciones comerciales injustificadas”.
Un cambio de paradigma en la política comercial
El paquete arancelario que Trump revelará hoy marca un giro radical respecto a la tradición comercial estadounidense basada en acuerdos multilaterales y normas internacionales. Con esta política, la administración republicana busca ejercer presión directa sobre países con superávit comercial frente a EE.UU., rompiendo con los lineamientos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
“No hay aranceles si fabrican su producto aquí”, declaró Trump el martes en el Salón Oval, en alusión directa a la industria automotriz canadiense y mexicana.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha intensificado su retórica proteccionista. Las nuevas medidas afectarán sectores clave como la manufactura, el automotriz y los metales, y podrían extenderse a productos agrícolas, electrónicos y bienes de consumo masivo.
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