La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que el país cumplirá gradualmente con el Tratado de Distribución de Aguas Internacionales firmado con Estados Unidos en 1944, a pesar de los desafíos impuestos por la sequía. Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que las negociaciones con autoridades estadounidenses buscan adaptar el suministro de agua a las condiciones actuales del río Bravo.
Estas declaraciones surgen después de que funcionarios estadounidenses señalaran un posible adeudo de México en el suministro de agua establecido en el tratado. El acuerdo establece obligaciones mutuas para el reparto del recurso hídrico entre ambos países, pero las condiciones extremas de sequía han complicado el cumplimiento.
Presión desde Estados Unidos por el cumplimiento del tratado
La polémica sobre el cumplimiento del tratado aumentó en marzo, cuando legisladores de Texas instaron al presidente Donald Trump a incluir el tema en las negociaciones comerciales con México. Argumentaron que la falta de agua ha provocado pérdidas anuales de hasta 993 millones de dólares en el sur de Texas, según estudios de la Universidad Texas A&M.
Rosario Sánchez, directora del Foro Permanente de Aguas Binacionales, señaló que la situación crítica en las cuencas del río Bravo y el río Colorado ha reducido drásticamente la disponibilidad de agua, lo que ha generado tensiones binacionales.
Estrategia de México para cumplir con el tratado
Sheinbaum destacó que el diálogo con Estados Unidos se mantiene activo a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA). También recordó que el Plan Nacional Hídrico, presentado al inicio de su administración, busca modernizar 200 mil hectáreas de riego agropecuario mediante una inversión inicial de 20 mil millones de pesos (aproximadamente 983.7 millones de dólares) para 2025.
«El programa de tecnificación de riego agrícola será clave para hacer más productivo el campo con menos agua», explicó la presidenta, subrayando que esta medida responde a solicitudes previas de Estados Unidos para mejorar la eficiencia en el uso del recurso.
Mientras continúan las negociaciones, México enfrenta el reto de cumplir con sus compromisos internacionales sin comprometer las necesidades hídricas internas, especialmente en el norte del país.
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