Donald Trump impuso severos aranceles a los países de la Unión Europea, mientras que a Rusia, Bielorrusia y Corea del Norte les dejó un gravamen del cero por ciento.
El impacto sobre el comercio europeo llevó a la dirigente comunitaria, Úrsula von der Leyen, a solicitar una nueva oportunidad para negociar antes de entrar en conflicto directo. La incertidumbre se instaló en la Unión Europea, mientras que en el Kremlin predominaba la euforia por las medidas comerciales de Trump, que dejaron a Rusia y su aliado Bielorrusia sin aranceles en el marco del llamado «arancel de reciprocidad».
Europa busca respuesta ante el golpe comercial
La magnitud de la decisión tomada por la Casa Blanca sorprendió a la UE, que tuvo que recalibrar su estrategia. Inicialmente, la respuesta consistía en aplicar aranceles del 25% a importaciones estadounidenses por un total de 26 mil millones de euros. Sin embargo, el impacto en el comercio y la economía de la eurozona obligó a replantear la estrategia.
Según los primeros cálculos de la UE, las empresas europeas ahora pagarán 81 mil millones de euros en aranceles anuales, un aumento drástico frente a los siete mil millones que pagaban anteriormente. La Unión Europea ahora evalúa apuntar sus represalias hacia los servicios y las grandes tecnológicas estadounidenses.
Antes de adoptar una postura de confrontación, Von der Leyen insistió en la necesidad de negociar. Desde Uzbekistán, donde asiste a una reunión, advirtió que las consecuencias serán inmediatas: «Los efectos se sentirán de inmediato, las cuentas del supermercado serán más altas, las medicinas y el transporte costarán más, la inflación aumentará, golpeando especialmente a los ciudadanos más vulnerables. Todas las empresas, grandes y pequeñas, sufrirán desde el primer día. Habrá incertidumbre e interrupción en las cadenas de suministro, además de una burocracia engorrosa».
Rusia y sus aliados festejan la exención de aranceles
En Moscú, la noticia fue recibida con entusiasmo. Rusia, junto con Bielorrusia y Corea del Norte, fue excluida de los aranceles de «reciprocidad», bajo el argumento de que ya enfrentan sanciones internacionales.
La vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova, señaló que «la Unión Europea se está hundiendo. Su economía, su política, industria, producción y finanzas están en declive. Eso es evidente».
Aún más contundente fue Dmitri Medvedev, expresidente y aliado de Putin, quien publicó en redes sociales: «Solo hay que sentarse a la orilla y esperar que el cadáver del enemigo pase flotando; el cadáver en descomposición de la economía europea».
En tanto, las reacciones de los líderes europeos se han limitado a declaraciones de sorpresa y malestar. El presidente francés, Emmanuel Macron, instó a los empresarios franceses a reducir sus inversiones en Estados Unidos como una medida de presión.
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