Una tragedia aérea sacudió la ciudad de Nueva York la tarde de este jueves 10 de abril, cuando un helicóptero turístico modelo Bell 206 se estrelló en el río Hudson, entre Manhattan y la costa de Nueva Jersey, dejando un saldo fatal de seis personas muertas. Entre las víctimas se encontraba una familia de turistas españoles compuesta por dos adultos y tres menores, además del piloto de la aeronave.
El accidente ocurrió alrededor de las 3:15 p.m. (hora local), cerca del muelle 25, en la intersección entre West Street y Canal Street, en una zona concurrida de la autopista West Side, próxima a la escultura «Water’s Soul», un conocido punto de referencia urbano. Equipos de emergencia del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) y unidades marítimas respondieron de inmediato, mientras helicópteros policiales sobrevolaban la zona para facilitar las labores de rescate.

Testigos del accidente describieron escenas impactantes. Bruce Wall, uno de ellos, relató cómo el helicóptero comenzó a desintegrarse en pleno vuelo: “Se deshacía en el aire, vi cómo la hélice se separaba del cuerpo y seguía girando sola”. En tanto, Lesly Camacho, empleada en un restaurante de Hoboken, Nueva Jersey, dijo haber visto la aeronave girar fuera de control, envuelta en humo, antes de estrellarse violentamente contra el agua.
Las autoridades confirmaron que el helicóptero se partió en el aire antes de caer invertido, según se observa en varios videos compartidos en redes sociales. La aeronave impactó cerca de una torre de ventilación del Túnel Holland, en el lado de Nueva Jersey, lo que obligó a cerrar parcialmente el tránsito y desplegar numerosos vehículos de emergencia en la zona.
La Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) ya abrieron una investigación para determinar las causas del siniestro. Según la FAA, el helicóptero era un Bell 206, modelo utilizado con frecuencia en recorridos turísticos por el área de Manhattan.
Aunque el clima se mantenía nublado, las autoridades descartaron que la visibilidad fuera un factor determinante en el accidente. Las tareas de rescate se vieron dificultadas por las frías temperaturas del agua, que rondaban los 7 grados Celsius.
Este trágico hecho se suma a una serie de incidentes aéreos ocurridos en la región durante los últimos años. En 2009, una colisión entre un helicóptero y una avioneta sobre el río Hudson dejó nueve muertos, y en 2018, otro accidente en el East River causó cinco fallecimientos. La alta actividad aérea en Manhattan —incluidos vuelos turísticos, ejecutivos y de transporte médico— continúa siendo motivo de preocupación para las autoridades.
Mientras continúan las investigaciones, la comunidad neoyorquina y la diplomacia española lamentan una tragedia que enluta nuevamente el espacio aéreo de la ciudad.
También te puede interesar: ICE: Deportaciones al estilo Amazon Prime




