China subió los aranceles a productos estadounidenses hasta un 125%, en respuesta directa a las tarifas impuestas por el presidente Donald Trump. La medida, anunciada por el Ministerio de Finanzas del país asiático, entrará en vigor el 12 de abril y marca una escalada más en la guerra comercial entre las dos potencias.
El aumento, de 41 puntos porcentuales respecto al nivel previo del 84%, representa una de las respuestas más agresivas por parte del gobierno de Xi Jinping desde que comenzaron las tensiones arancelarias. Según la declaración oficial, China decidió no tomar en cuenta los aranceles de 145% impuestos previamente por Trump.
Beijing acusa a EE.UU. de usar los aranceles como arma política
En un comunicado del Ministerio de Comercio, el gobierno chino calificó las decisiones arancelarias de Washington como una «broma» en la historia económica global. «El aumento intermitente de aranceles anormalmente altos se ha convertido en un juego de números, sin relevancia económica práctica», dijo un portavoz. «Sin embargo, si Estados Unidos insiste en seguir perjudicando sustancialmente los intereses de China, contraatacaremos con firmeza».
China también informó que llevará el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), en un intento por respaldar su postura dentro del marco del comercio internacional. Al mismo tiempo, el Ministerio de Comercio advirtió que no habrá tolerancia ni negociación mientras EE.UU. continúe con su política de coerción arancelaria.
El comunicado subrayó que “ya no hay posibilidad de aceptación en el mercado para productos estadounidenses” si las condiciones actuales se mantienen. En consecuencia, advirtió que ignorará cualquier nuevo intento de Washington por imponer más aranceles a bienes chinos.
Mercados reaccionan con nerviosismo ante la tensión creciente
La respuesta de China sacudió los mercados globales. Los futuros del S&P 500 retrocedieron tras el anuncio, mientras que el Hang Seng China Enterprises Index borró sus ganancias del día. En el frente cambiario, el dólar cayó más de un 1%, afectando al índice Bloomberg Dollar Spot.
La medida de Beijing es una jugada audaz frente a un panorama de creciente incertidumbre en el comercio global, particularmente cuando Trump ha reforzado su discurso proteccionista como parte de su campaña política. Aunque los aranceles suelen usarse como herramientas de negociación, en este caso ambos países parecen dispuestos a llevar la confrontación a una nueva fase, sin espacio para el diálogo.
La tensión se intensifica en un momento crítico para la economía mundial, donde las cadenas de suministro siguen frágiles tras la pandemia y los efectos de conflictos armados regionales. Una guerra arancelaria abierta entre las dos principales economías del mundo podría tener consecuencias más allá del plano comercial, afectando inversiones, precios y relaciones diplomáticas clave.
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