Un nuevo accidente aéreo sacudió este viernes a Estados Unidos: una avioneta tipo Cessna 310 se desplomó cerca del aeropuerto de Boca Ratón, Florida, a escasos metros de la autopista I-95. El hecho ocurrió a las 10:20 a.m. hora local y ya genera inquietud sobre el creciente número de incidentes aéreos en el país.
La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) confirmó que en la aeronave viajaban tres personas. Hasta el momento, las autoridades no han detallado si hay víctimas mortales ni han informado sobre las causas del siniestro. La policía local cerró varios tramos carreteros y desplegó equipos de emergencia en la zona.
Este accidente se suma a una cadena de eventos similares que han ocurrido en los últimos días y que han puesto en jaque la percepción de seguridad en la aviación estadounidense.
Una semana negra para la aviación en EE.UU.
Horas antes del accidente en Florida, un helicóptero turístico cayó al río Hudson en Nueva York, dejando un saldo de seis personas muertas: dos adultos, tres niños y el piloto. Este trágico incidente se une a una lista cada vez más extensa de eventos preocupantes.
En enero, una colisión en pleno vuelo entre un avión regional de American Airlines y un helicóptero militar cerca del aeropuerto Ronald Reagan en Washington dejó 67 muertos. Se trató del accidente comercial más letal en el país en décadas. A partir de entonces, al menos media docena de incidentes aéreos —entre ellos colisiones en tierra y fallas mecánicas— han mantenido en alerta a pasajeros y autoridades.
El jueves pasado, un avión comercial que transportaba a seis congresistas fue impactado en tierra por otra aeronave en el mismo aeropuerto de Washington. A ello se sumó un aterrizaje de emergencia en la India de un vuelo con destino a Nueva York, por una presunta amenaza de bomba.
Aunque las aerolíneas insisten en que volar sigue siendo seguro, la percepción pública empieza a cambiar. Usuarios en redes sociales comparten su preocupación por lo que consideran una racha inusual de percances. “Solía decirles a mis amigos que volar es más seguro que conducir. Espero que siga siendo cierto”, escribió Laura Albritton, una documentalista de Georgia.
Las aerolíneas, como Delta y American, ya reportaron una baja en las reservas del primer trimestre, lo que atribuyen en parte al nerviosismo generado por estos incidentes.
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