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    Estados Unidos bajará aranceles a autos mexicanos por marca y modelo

    Marcelo Ebrard, secretario de Economía, anunció que Estados Unidos implementará un esquema de aranceles diferenciados para autos hechos en México. Esta medida, promovida por el presidente Donald Trump, busca aplicar descuentos según la marca y modelo de los vehículos, siempre que cumplan con un alto nivel de integración de componentes estadounidenses.

    Ebrard explicó que esta tarifa preferencial representa una victoria en las negociaciones con Washington. “Tenemos una ventaja clara: la industria automotriz mexicana está profundamente integrada con la estadounidense, más que cualquier otra en el mundo”, declaró al término de un evento de la empresa Bimbo. Según detalló, las reuniones técnicas continuarán durante la Semana de Pascua para afinar temas pendientes, como acero, aluminio y descuentos específicos por modelo y marca.

    Aranceles que afectan a la industria y la respuesta de México

    El presidente Trump impuso un arancel general del 25 por ciento a todos los vehículos fabricados fuera de Estados Unidos. Sin embargo, aquellos que cumplen con las reglas de origen del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) están exentos. En este contexto, el nuevo esquema busca reconocer los distintos niveles de integración y premiar a los autos fabricados en México con piezas y tecnología de origen estadounidense.

    El impacto de estas medidas ya se siente en casos concretos. El modelo Audi Q5, ensamblado en Puebla y el más vendido de la marca alemana en Estados Unidos, ha perdido competitividad debido al alto costo de los aranceles. Con un precio base de más de 45 mil dólares, ahora enfrenta una carga impositiva combinada de hasta 27.5 por ciento, haciendo prácticamente inviable su comercialización en el mercado estadounidense.

    Las principales marcas alemanas —Audi, BMW, Mercedes-Benz y Volkswagen— buscan adaptarse. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, informó que las armadoras europeas están dispuestas a ajustar su cadena de suministro para cumplir con los requisitos del T-MEC y así evitar los aranceles. “Estamos en contacto directo con los CEO’s de estas compañías. Hay disposición de su parte y nosotros entraremos en diálogo con ellos”, indicó.

    Negociaciones paralelas por acero, aluminio y el nuevo orden comercial

    Además del sector automotriz, México intenta negociar una reducción de aranceles al acero y aluminio. Ebrard reconoció que la meta era eliminarlos por completo, pero ahora se plantea lograr una reducción significativa: “Si todos pagan 25% y conseguimos bajarlo a 16%, ya es una ventaja competitiva”, apuntó.

    El secretario también alertó sobre el contexto general de incertidumbre que vive el comercio global. Señaló que estas negociaciones se dan en medio de un “nuevo orden comercial” aún indefinido, con cambios similares a los que provocó el nacimiento del TLCAN en 1994. “Estamos viendo un reordenamiento global. No está claro cómo va a operar, pero sí sabemos que será distinto a lo que hemos conocido en las últimas décadas”, advirtió.

    En ese entorno, Ebrard subrayó que el nearshoring sigue vivo y ofrece a México una oportunidad única frente a sus competidores en Asia. “Nunca murió. Estaba malito, pero no se nos murió”, bromeó, destacando que el interés de Estados Unidos en producir más cerca de casa beneficia directamente a México.

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