La tensión comercial entre Estados Unidos y China volvió a escalar tras la reciente imposición de aranceles de hasta el 145% a productos chinos por parte del presidente estadounidense, Donald Trump. En medio de este panorama, empresarios y fabricantes chinos expresaron su alarma por la brusca caída de pedidos provenientes de Estados Unidos, afectando sectores clave como el de dispositivos médicos.
Durante la Feria de Cantón, la mayor exposición comercial de China que se celebra del 15 de abril al 5 de mayo en la ciudad de Guangzhou, el impacto de las nuevas tarifas fue uno de los temas predominantes entre los más de 30,000 expositores que asisten al evento.
«Una cuestión de vida o muerte»
Candice Li, gerente de marketing de Conmo Electronic Co., dedicada a la fabricación de dispositivos médicos, describió el escenario como crítico:
“Es una cuestión de vida o muerte. Entre el 60 % y el 70 % de nuestro negocio proviene de clientes estadounidenses, por lo que la presión que soportamos es extremadamente alta”.
Li advirtió que si la situación se prolonga sin solución diplomática, las consecuencias podrían ser devastadoras para las empresas chinas medianas: impago de salarios, desempleo masivo y un deterioro del tejido industrial local.
El caso de Conmo Electronic no es aislado. Amy Ye, representante de un exportador de máquinas recreativas, confirmó que algunos clientes estadounidenses ya han suspendido sus planes de pago tras los anuncios arancelarios. Xiong Meilin, de Dongguan Weidi Information Tech Co. Ltd., reconoció que varios proveedores están comenzando a reorientarse hacia mercados alternativos como Rusia, en busca de nuevas fuentes de ingreso.
Estados Unidos, un cliente difícil de sustituir
Las cifras ilustran el peso que tiene el comercio con Estados Unidos: más de 400,000 millones de dólares en exportaciones chinas anuales van dirigidas a ese país. Sin embargo, los recientes aranceles están comenzando a frenar la demanda.
“Cada día que me despierto, siento que hay un arancel diferente”, dijo Levy Spence, presidente de la empresa estadounidense Air Esscentials, quien se encontraba explorando productos en la feria, aunque sin planes de compra concretos. “Los precios están subiendo, y no solo por China, sino por aranceles en todo el mundo”.
Asistencia extranjera en declive
Los organizadores de la Feria de Cantón informaron que solo 170,000 compradores extranjeros se registraron para esta edición, una baja significativa frente a los 253,000 de noviembre pasado. La presencia de compradores estadounidenses y europeos cayó del 20% al 10% del total, reflejando una pérdida de interés por parte de los mercados occidentales.
Esta es la primera gran feria comercial celebrada tras el endurecimiento arancelario de la Casa Blanca, medida que también contempla tarifas del 10% o más al resto del mundo, lo que amenaza con debilitar el apetito global por productos chinos en general.
La ralentización del comercio internacional tiene implicaciones más allá del conflicto China-EE. UU. China dependió en gran medida de un superávit comercial de un billón de dólares para sostener su crecimiento económico en 2024. La caída de pedidos estadounidenses y el enfriamiento del interés europeo podrían poner en riesgo el desempeño económico de la segunda economía más grande del planeta.
Aunque las transacciones en la edición pasada de la feria alcanzaron los 25,000 millones de dólares, las expectativas para este año son notablemente más bajas, en un contexto de incertidumbre generalizada sobre la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
Con las políticas proteccionistas de Trump tomando fuerza nuevamente, miles de pequeñas y medianas empresas exportadoras en China enfrentan el desafío más grande desde la guerra comercial de 2018. El escenario plantea un difícil dilema para ambas potencias: proteger sus intereses estratégicos sin colapsar la interdependencia económica global.
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