En su centenario, la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) atraviesa un momento de consolidación histórica. Tras un proceso de transformación que inició en plena pandemia, la liga proyecta alcanzar cifras récord este 2025: más de 5 millones de asistentes en estadios y una audiencia acumulada superior a los 67 millones de personas entre televisión y plataformas digitales.
Estos logros son parte del rediseño financiero impulsado por su presidente, Horacio de la Vega, quien asumió el cargo en 2020 y fue reelegido hasta 2028. En entrevista con El Economista, De la Vega explicó que la clave del éxito ha sido salir del modelo tradicional y convertir a la LMB en un producto mediático, rentable y global.
“Santo que no es visto no es adorado. Teníamos que vernos más, dejar de ser una liga de nicho. Por eso empezamos por profesionalizar la producción y la televisión”, apuntó.
De liga de nicho a producto global
A cinco años de distancia, la LMB ha firmado más de 35 contratos de derechos de transmisión en 30 países, y ha dejado atrás el modelo en el que solo dos equipos (Diablos Rojos del México y Sultanes de Monterrey) contaban con acuerdos televisivos nacionales.
“Hoy tenemos 10 unidades móviles, más de 270 personas trabajando en la producción de los juegos y una operación de distribución de señales centralizada desde la liga”, explicó De la Vega.
En paralelo, la LMB ha profesionalizado la recolección y análisis de datos, a través de un data center centralizado, que permite tomar mejores decisiones deportivas y comerciales, y que sirve de base para nuevas unidades de negocio.
Finanzas: de la dependencia a la autonomía
Uno de los grandes cambios fue terminar con la práctica en la que los equipos aportaban entre 2 y 3 millones de pesos anuales para sostener los gastos operativos de la liga. Hoy, la LMB ha generado activos, vendió nuevos espacios comerciales y fortaleció su marca para financiarse de manera autónoma.
“El objetivo fue lograr una LMB rentable, que permeara en los equipos. Para eso había que salir a vender cosas que antes ni se pensaban”, señaló el presidente.
Los tres ejes financieros actuales son claros:
- Centralización de contenidos
- Derechos comerciales compartidos
- Data y analítica deportiva
Una experiencia integral y moderna
En lo deportivo, la LMB también ha realizado cambios reglamentarios para ofrecer un producto más atractivo. Hoy, un partido promedio dura 2 horas y 58 minutos, en lugar de las tradicionales tres horas y media o más. Esto ha favorecido tanto el consumo televisivo como la experiencia en los estadios.
Además, la liga ha mantenido su compromiso con el acceso popular: precios asequibles, seguridad y ambiente familiar.
“No solo se trata del juego. Es el espectáculo completo, el entorno, la seguridad, y un producto ágil. Eso es lo que estamos vendiendo ahora”, afirmó De la Vega.
Lo que sigue para la LMB
En este año del centenario, la liga se prepara para realizar un estudio integral de impacto económico, que permita medir con mayor precisión su volumen de negocio y su impacto en las economías locales.
Con la mirada puesta en el futuro, la LMB busca afianzar su crecimiento, consolidar su presencia internacional, y seguir posicionándose como una de las ligas deportivas más relevantes de América Latina.
“Superar los 100 años nos da una nueva responsabilidad. Lo que viene ahora es seguir creciendo, explorando nuevas fronteras, tanto en lo deportivo como en lo comercial”, concluyó De la Vega.
Con récords de asistencia, expansión mediática y un modelo de negocios renovado, la LMB celebra su centenario como una liga transformada, ambiciosa y más vigente que nunca.
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