Cardenal Carlos Aguiar Retes lava los pies a madres buscadoras, migrantes y dolientes del suicidio en emotiva misa de Jueves Santo

En un acto profundamente simbólico y de alto contenido pastoral, el arzobispo primado de México, cardenal Carlos Aguiar Retes, presidió la tradicional Misa de la Cena del Señor en la Catedral Metropolitana con un gesto que tocó el corazón de miles: lavó los pies a doce personas que representan historias de profundo dolor y exclusión social, entre ellas madres de personas desaparecidas, migrantes venezolanos y familiares de personas fallecidas por suicidio.

El rito, celebrado la tarde del Jueves Santo 17 de abril a las 17:00 horas, fue concebido como un llamado a visibilizar el sufrimiento de quienes, en palabras de la Arquidiócesis, han sido “olvidados por la falta de caridad y atención en el país”.

Un gesto que evoca servicio y compasión

El lavatorio de pies conmemora el momento bíblico en que Jesús lavó los pies de sus discípulos durante la Última Cena, acto que representa la humildad, el amor al prójimo y el servicio desinteresado. En esta ocasión, el cardenal Aguiar extendió ese gesto hacia víctimas contemporáneas de la injusticia y el abandono social.

“Me acompañan 12 personas que han sufrido: cuatro mediante la migración, cuatro porque han vivido el drama del suicidio de un ser querido y cuatro que buscan a sus familiares desaparecidos”, expresó el prelado durante la homilía.

Las madres buscadoras, visiblemente conmovidas, portaban mantas con fichas de búsqueda. Entre ellas estuvieron Brígida Ricardo Matilde, madre de Geovanni Benítez (desaparecido en 2006), María Claudia San Román Aguilar, madre de Reyna Karina (desaparecida en 2012), Rocío Méndez Chávez, madre de Sofía Lorena Meneses (vista por última vez en 2018), y María Irene Ramírez Hernández, hermana de Germán Ramírez (desaparecido en 2023).

Acompañaron también migrantes venezolanos y familiares de personas que han muerto por suicidio, en representación de quienes enfrentan duelos silenciados. El gesto del cardenal, que incluyó el lavado y secado de pies con ayuda de ministros, provocó momentos de profunda emoción en la Catedral.

Durante la misa, Aguiar Retes insistió en que la Iglesia debe estar al lado de los más vulnerables: “Esto es para ayudarles a descubrir que Jesús está con ustedes, a pesar de las adversidades que les ha tocado vivir”, dijo en su homilía.

La ceremonia incluyó los elementos propios del Jueves Santo: la proclamación del Evangelio según San Juan, la institución de la Eucaristía y la procesión hacia el Altar de los Reyes. Como dicta la liturgia, no se impartió bendición final, en señal de recogimiento hacia el Viernes Santo.

México, entre la fe y el dolor de la desaparición

El rito se llevó a cabo en un contexto nacional marcado por la crisis de desapariciones forzadas, con más de 127 mil personas desaparecidas, según datos oficiales. Las mujeres que participaron pertenecen a colectivos como Uniendo Esperanzas Estado de México y Una Luz en el Camino, que constantemente recorren terrenos en busca de sus familiares.

“La intención es clara: mostrar que la fe no puede estar desligada del sufrimiento humano ni del reclamo de justicia”, expresó la Arquidiócesis en un mensaje litúrgico, reconociendo que “la falta de caridad y atención” hacia estas personas también es responsabilidad de la Iglesia.

Este gesto se suma a la línea pastoral impulsada por el Papa Francisco, quien en años recientes ha lavado los pies a mujeres, migrantes, reclusos y personas sin hogar. Con esta acción, el cardenal Aguiar Retes reitera el compromiso de la Iglesia mexicana con una fe viva, que no se limita a los templos, sino que abraza el dolor y la dignidad de quienes más lo necesitan.

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