El papa Francisco, fallecido este lunes a los 88 años, sostuvo un significativo encuentro con J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, apenas un día antes de su muerte. La reunión, que tuvo lugar el Domingo de Pascua en el Vaticano, se convirtió en una de las últimas apariciones públicas del primer papa latinoamericano.
Aunque el tono fue cordial, el trasfondo político no pudo ocultarse. Las diferencias respecto a la política migratoria de la administración Trump estuvieron presentes, reflejando las posturas divergentes entre el pontífice y el segundo hombre más poderoso en el gobierno estadounidense.
Un encuentro emotivo, pero cargado de simbolismo
En un video difundido por el Vaticano, se observa al papa Francisco, ya en silla de ruedas debido a su delicado estado de salud, recibiendo a Vance en un breve encuentro privado. El vicepresidente, evidentemente conmovido, le expresó: «Qué bueno verte. Sé que no te has sentido muy bien, pero me alegra verte con mejor salud».
El Papa, cuyos comentarios no fueron audibles en la grabación, intercambió regalos con Vance. El Vaticano entregó al político estadounidense huevos de chocolate para sus hijos, varios rosarios y una corbata oficial. Vance, por su parte, agradeció el gesto y posó para una fotografía oficial. Antes de despedirse, le dijo al Papa: «Rezo por ti todos los días. Que Dios te bendiga».
Según la oficina del vicepresidente, los temas conversados incluyeron la fe católica, el apoyo a cristianos perseguidos y el compromiso de la administración Trump con la paz mundial. Sin embargo, el Vaticano destacó que la agenda también tocó cuestiones sensibles como la migración, el drama de los refugiados y los conflictos armados, áreas de particular interés para Francisco.
Las críticas del papa Francisco a la política de deportaciones de Trump
El encuentro no estuvo exento de tensiones, especialmente considerando el historial del papa en defensa de los migrantes. Apenas en febrero, Francisco había enviado una carta a los obispos estadounidenses criticando, de manera indirecta, la política migratoria de Trump y los argumentos teológicos usados para justificarla.
J.D. Vance, convertido al catolicismo en 2019, había respaldado las políticas migratorias bajo la doctrina del ordo amoris (orden del amor), que establece una prioridad en el cuidado de la familia y la comunidad antes que de los extranjeros. Francisco, sin mencionar nombres, rechazó esa interpretación: «El verdadero ordo amoris […] es el que descubrimos meditando en la parábola del ‘Buen Samaritano’, es decir, un amor que construye una fraternidad abierta a todos, sin excepción», escribió en su misiva.
Esta crítica fue interpretada como un mensaje directo a Vance, quien ha defendido consistentemente las políticas de «América Primero», incluso después de convertirse al catolicismo.
El adiós de Vance al papa Francisco
Tras conocerse la muerte del pontífice, Vance publicó un breve mensaje en X (antes Twitter): «Mi corazón está con los millones de cristianos de todo el mundo que lo amaron. Me alegré de verlo ayer, aunque obviamente estaba muy enfermo». También recordó una de las homilías de Francisco durante la pandemia de COVID-19, calificándola como «realmente hermosa».

Aunque no abordó directamente las críticas papales, el homenaje de Vance fue visto como un gesto de respeto hacia una figura que, pese a las diferencias ideológicas, dejó una profunda huella en el escenario internacional.
El papa Francisco, fiel a su mensaje de apertura y compasión universal, eligió despedirse del mundo reafirmando sus valores fundamentales: solidaridad, amor sin fronteras y defensa de los más vulnerables, incluso frente a quienes proponían un orden diferente.
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