La muerte del papa Francisco ha abierto una serie de interrogantes en el Vaticano. Mientras el Cónclave se prepara para elegir al nuevo líder de la Iglesia Católica, surgen dudas sobre uno de los secretos mejor guardados: ¿existe un cardenal «in pectore» nombrado por Francisco?
Hasta ahora, el Cardenal Camarlengo, Kevin Joseph Farrell, ya fue designado para administrar la Sede Vacante. Pero el verdadero misterio gira en torno a la posible existencia de un cardenal in pectore, una figura que aunque suena a ficción, tiene profundas raíces en la historia eclesiástica.
Cardenal in pectore: un nombramiento en las sombras
El término «in pectore» proviene del latín y significa «en el pecho». Se refiere a un cardenal designado en secreto por el Papa, cuyo nombre permanece oculto para protegerlo de situaciones políticas o religiosas delicadas. En otras palabras: es un cardenal fantasma hasta que el pontífice decide revelarlo.
Aunque este cardenal tiene los mismos derechos que cualquier otro, no puede ejercer funciones oficiales como votar en el Cónclave mientras su identidad siga oculta. El Código de Derecho Canónico de 1983 respalda esta práctica, aunque deja claro que si el Papa muere sin haberlo revelado, el nombramiento pierde toda validez.
Una tradición con historia y riesgos
Nombrar cardenales in pectore no es nuevo. Desde el siglo XVI, varios papas han recurrido a esta figura para proteger a prelados en zonas hostiles. Clemente VIII fue uno de los primeros en usarla, pero quien la llevó a otro nivel fue Juan Pablo II, que realizó cuatro nombramientos secretos durante su pontificado.
Un caso emblemático fue el de Ignatius Kung Pin-mei, obispo de Shanghái, quien fue nombrado cardenal en 1979 pero cuyo nombramiento se hizo público hasta 1991, debido a su encarcelamiento bajo el régimen comunista chino. Otros nombres como Marian Jaworski y Janis Pujats también fueron inicialmente reservados y revelados años después.
En 2003, Juan Pablo II realizó un último nombramiento in pectore cuya identidad nunca se reveló. Tras su muerte, el Vaticano confirmó que el nombre no aparecía en su testamento, dejando en el misterio quién era aquel cardenal oculto.
Películas y ficción: la confusión con ‘Cónclave’
La película ‘Cónclave’, que arrasó en los Premios Oscar 2025, puso de moda este término. En ella, un personaje ficticio llamado Vincent Benítez se presenta en el Cónclave con un documento que prueba su nombramiento como cardenal in pectore.
Pero la realidad es distinta: si el Papa no hace público el nombramiento en vida, el cardenal in pectore no puede reclamar su lugar, ni siquiera con documentos. El Derecho Canónico es explícito en ese punto: sin anuncio oficial, no hay cardenalato válido.
La tensión actual en el Vaticano
Hoy, mientras los cardenales se preparan para votar en el Cónclave, las miradas están puestas en los posibles ‘preferiti’, pero también en si Francisco dejó escondido un último nombramiento secreto. ¿Había alguien en riesgo que el Papa quería proteger? ¿O simplemente no confió en el sistema para hacerlo público?
La respuesta podría salir a la luz en los próximos días, o podría quedarse, como otros tantos secretos vaticanos, enterrada para siempre.
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