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    Migrantes venezolanos sin documentos se integran a informalidad laboral en México

    Sin papeles, con oportunidades limitadas y con la esperanza de llegar a Estados Unidos cada vez más lejana, cientos de migrantes venezolanos como José, de 32 años, han encontrado en México una posibilidad de sobrevivir, aunque sea desde la informalidad.

    En entrevista con El Economista, José relató su experiencia: tras salir de Venezuela hace seis años y vivir un tiempo en Perú, decidió intentar cruzar a Estados Unidos. Sin embargo, el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses lo detuvo en México. Desde octubre pasado trabaja limpiando cebolla en el mercado de La Merced, en la Ciudad de México.

    “Intenté meter mi cita, pero no me salió”, lamenta José, en referencia a su fallido intento de ingresar al programa CBP One. Aunque las autoridades mexicanas han reactivado los trámites de regularización migratoria, José prefiere no iniciar el proceso, pues su intención sigue siendo regresar a Venezuela cuando logre ahorrar suficiente dinero. Por ahora, comparte una vivienda con otros migrantes venezolanos y ecuatorianos, en condiciones de precariedad.

    Aunque agencias como ACNUR le ofrecieron apoyo, el requisito de contar con un pasaporte vigente —documento que José no posee— lo dejó fuera de los programas de regularización y empleo formal.

    Nuevos proyectos de vida en México

    No todos los migrantes venezolanos comparten el mismo destino incierto. Aquellos que fueron amenazados con ser desalojados de un campamento en la colonia Vallejo, en la alcaldía Gustavo A. Madero, expresaron su deseo de construir una vida estable en México.

    Entrevistados bajo condición de anonimato, señalaron que, a pesar de los obstáculos iniciales, han logrado integrarse al mercado laboral, sobre todo en el sector de la construcción, donde algunos ya trabajan de manera independiente. “Ya tenemos estabilidad laboral, hemos conseguido buenos clientes y estamos tratando de montar nuestra propia empresa de construcción”, explicó uno de ellos.

    Aunque su meta inicial era llegar a Estados Unidos, las dificultades migratorias y la suspensión de programas como CBP One los llevaron a replantearse su futuro. Ahora, reconocen a México como una opción real para desarrollarse.
    “Aquí hay más oportunidades y hemos encontrado apoyo entre ciudadanos y organizaciones religiosas. Queremos legalizarnos y crecer aquí”, aseguraron.

    Cifras migratorias: un fenómeno en expansión

    De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración (INM), el número de eventos de personas presentadas ante la autoridad migratoria en México aumentó en un 839% entre 2018 y 2024, pasando de 131,445 a más de 1 millón 234,000 casos.

    En 2024, los venezolanos representan el grupo más numeroso con 361,203 eventos, seguidos de ecuatorianos (118,495) y hondureños (90,097). Cabe aclarar que un mismo migrante puede ser registrado en múltiples eventos, dificultando el cálculo exacto de personas en situación irregular.

    Pese al aumento de presentaciones, el número de devoluciones de migrantes a sus países de origen disminuyó drásticamente en el mismo periodo, pasando de 115,686 a 20,834 casos, una reducción del 82%.

    El desalojo en Vallejo y el futuro de los migrantes

    Mientras tanto, las autoridades capitalinas reanudaron los operativos de desalojo de campamentos irregulares, como el ubicado en la colonia Vallejo, donde residen cerca de 400 personas, incluidos 100 niñas y niños.

    El sábado 26 de enero, personal de la Coordinación de Movilidad Humana notificó a los migrantes la obligación de trasladarse al albergue Casa de Asistencia a la Movilidad Humana Vasco de Quiroga, en Tepito, con fecha límite de desalojo para hoy.

    La embajadora de Venezuela en México, Stella Lugo, acudió al campamento para ofrecer vuelos de repatriación, informando que, en los últimos dos meses, 1,200 venezolanos han sido repatriados bajo un acuerdo entre los gobiernos de México y Venezuela.

    Por su parte, Temístocles Villanueva, titular de la Coordinación de Movilidad Humana de la CDMX, garantizó que los menores de edad contarán con transporte escolar para no interrumpir su educación. Actualmente, el albergue de Vasco de Quiroga cuenta con capacidad para 500 personas y alberga poco más de 100.

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