Aunque las pinchaduras a ductos de Pemex registraron su nivel más bajo desde 2019, las pérdidas económicas por robo de combustibles repuntaron al segundo nivel más alto desde que inició la administración de la Cuarta Transformación, según datos oficiales de la propia petrolera mexicana.
Durante el primer bimestre de 2025, Petróleos Mexicanos documentó 1,672 tomas clandestinas, lo que representa una reducción del 28% en comparación con el mismo periodo de 2024, cuando se registraron 2,313 casos. Este es el nivel más bajo en lo que va del sexenio, superando incluso las cifras de 2019, primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Estados con aumento en tomas clandestinas
Pese a la tendencia nacional a la baja, seis estados del país reportaron incrementos en las pinchaduras de ductos:
- Chihuahua: 43 tomas (16% más que en 2024)
- Campeche: 1 toma (100% de incremento, ya que no había registros el año anterior)
- Michoacán: 7 tomas (600% más; subió de 1 a 7)
- Oaxaca: 11 tomas (73% más)
- Sonora: 9 tomas (200% más)
- Tabasco: 43 tomas (16% más)
En total, el delito se concentró en 19 entidades del país, mostrando que, aunque la incidencia general disminuyó, el problema persiste de manera regionalizada.
A pesar de la baja en tomas, Pemex reportó en su informe del primer trimestre de 2025 que el robo de combustibles causó pérdidas por 5,471 millones de pesos, una cifra 17.4% superior a la registrada en el mismo periodo de 2024, cuando ascendió a 4,659 millones.
Esta cifra representa el segundo monto más alto en pérdidas por este concepto desde 2019, solo superado por lo registrado en 2023, que alcanzó los 5,716 millones de pesos.
Tendencia histórica y riesgos operativos
Los informes enviados por Pemex a la Bolsa Mexicana de Valores muestran que entre 2019 y 2021 las pérdidas por robo de combustibles se redujeron significativamente. Sin embargo, a partir de 2022 la tendencia se revirtió, comenzando con un incremento del 148%, al pasar de 1,211 millones en 2021 a 3,004 millones en 2022.
En sus reportes recientes, la empresa estatal dejó de referirse a posibles implicaciones delictivas por parte de trabajadores propios, una mención que sí aparecía en informes anteriores. Sin embargo, Pemex reconoce que el robo de hidrocarburos sigue siendo uno de los principales riesgos que enfrenta en sus operaciones.
“Estas actividades delictivas siguen presentes en México y es probable que persistan”, se lee en el reporte trimestral más reciente de la petrolera.
Aunque Pemex señala que ha dado seguimiento a diversas medidas para combatir el robo de combustibles, los resultados siguen siendo mixtos: menos tomas, pero más pérdidas, lo que podría apuntar a un robo más focalizado pero de mayor volumen, o a una eficiencia menor en los sistemas de contención y reacción.
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