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    Protección de tiburones en Quintana Roo: una causa que une ciencia, gobierno y comunidad

    Con un mensaje directo y urgente sobre la importancia de cuidar la vida marina, la gobernadora Mara Lezama Espinosa y la activista ambiental Cecilia Gutiérrez Navarro han unido fuerzas en una campaña de concientización centrada en la protección de los tiburones. Esta especie es clave para mantener el equilibrio del ecosistema oceánico.

    Desde Playa del Carmen, la mandataria reiteró que bajo el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo se trabaja por la protección de todas las formas de vida. En este contexto, enfatizó que el estado no solo es un paraíso natural, sino también el único lugar de México donde se puede bucear con el tiburón toro en su hábitat. Esta actividad, regulada de forma responsable, fortalece el ecoturismo y fomenta la conservación.

    «Cuidar nuestra fauna marina no es una opción, es una responsabilidad compartida», afirmó la gobernadora.

    Por su parte, Cecilia Gutiérrez, reconocida con la Medalla al Mérito de Protección Ecológica «Ramón Bravo Prieto», explicó que los tiburones son especies sombrilla. Es decir, al protegerlos, también se salvaguarda todo el ecosistema marino. Su rol como depredadores tope mantiene el equilibrio de arrecifes, corales y pastos marinos.

    Mitos, amenazas reales y acciones desde la comunidad

    La activista desmintió la idea del tiburón como amenaza. «Los encuentros con humanos son muy escasos; el miedo viene más del cine que de la ciencia», puntualizó. Por el contrario, alertó que cada año millones de tiburones son asesinados por la pesca industrial y el comercio de aletas. Esta práctica no solo destruye vida marina, también compromete la salud de los océanos.

    A través de proyectos como Baalche Proyecto Azul y La Escuelita del Tiburón, Gutiérrez ha transformado la relación de las comunidades con el mar. Promueve la educación ambiental, la ciencia y el compromiso ciudadano. La gobernadora reconoció estos esfuerzos como parte de un cambio hacia una visión sostenible y comunitaria de la conservación.

    «Proteger nuestros mares también es proteger a nuestras hijas, hijos y a las generaciones futuras. Sigamos trabajando unidas y unidos para transformar», concluyó Lezama.

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