En un hecho sin precedentes, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos por narcoterrorismo y apoyo material al terrorismo contra Pedro Inzunza Noriega y su hijo Pedro Inzunza Coronel, miembros de la organización criminal Beltrán Leyva, vinculada al Cártel de Sinaloa.
La acusación fue formalizada este martes ante la Corte del Distrito Sur de California, donde ambos sujetos fueron señalados como líderes de una red de tráfico de drogas con operaciones en México, Colombia, Costa Rica y Estados Unidos, incluyendo ciudades clave como San Diego, Los Ángeles, Phoenix, Miami y Nueva York.
Un golpe sin precedentes al crimen organizado
Según las autoridades, los Inzunza supervisaban el tráfico internacional de cocaína, metanfetamina, heroína y fentanilo, y dirigían operaciones de lavado de dinero a gran escala. Pedro Inzunza Noriega, conocido también como El de la Silla o Sagitario, tiene un historial criminal de más de dos décadas como uno de los principales traficantes de cocaína.
La magnitud de su influencia quedó evidenciada el pasado 3 de diciembre de 2024, cuando autoridades mexicanas incautaron 1.5 toneladas de fentanilo en Sinaloa, la que fue calificada como la mayor incautación de esta droga en el mundo. Según el FBI, este decomiso está directamente ligado a la facción que operan padre e hijo dentro de los Beltrán Leyva.
“La organización de los Beltrán Leyva, bajo el liderazgo de Inzunza Noriega, es presuntamente responsable de algunas de las mayores incautaciones de drogas de fentanilo y cocaína con destino a Estados Unidos de la historia”, afirmó Houtan Moshrefi, agente especial interino del FBI en San Diego.
De las sanciones al narcoterrorismo
Ambos operadores ya se encontraban bajo la mira del gobierno estadounidense. En diciembre de 2023, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) los sancionó junto a Fausto Isidro Meza Flores, alias Chapo Isidro, por sus vínculos con el narcotráfico internacional.
Ahora, con los nuevos cargos de narcoterrorismo, podrían enfrentar cadena perpetua y multas de hasta 20 millones de dólares. Además, por el cargo de apoyo material al terrorismo, la pena máxima sería de 20 años de prisión.
Siete operadores criminales bajo acusación federal
Junto a los Inzunza, fueron acusados cinco sujetos más vinculados al mismo cártel:
- David Alejandro Hereida Velázquez, alias Tano o Mr. Jordan – Originario de Guadalajara, supervisa el tráfico de cocaína y el lavado de dinero en Centroamérica.
- Óscar René González Menéndez, alias Rubio – Ciudadano guatemalteco con funciones similares a las de Tano.
- Elías Alberto Quirós Benavides – Costarricense encargado de lavar ganancias ilícitas en su país.
- Daniel Eduardo Bojórquez, alias Chopper – De Sonora, coordina la distribución de drogas en Estados Unidos.
- Javier Alonso Vázquez Sánchez, alias Drilo – Encargado de operar laboratorios de fentanilo en Sinaloa.
Los arrestos y las imputaciones se enmarcan en un contexto de creciente presión internacional contra los cárteles mexicanos, especialmente por su papel en la crisis del fentanilo que azota a Estados Unidos, donde esta droga es responsable de decenas de miles de muertes por sobredosis cada año.
Narcoterrorismo: un nuevo enfoque judicial
Este caso marca la primera vez que el gobierno estadounidense usa el cargo de narcoterrorismo contra operadores del narcotráfico mexicano, un paso que podría redefinir las relaciones bilaterales en materia de seguridad y cooperación judicial.
Además, abre la puerta a que más integrantes de cárteles sean perseguidos bajo leyes antiterroristas, lo que conlleva penas más severas y herramientas de investigación más agresivas.
El proceso judicial continuará en las próximas semanas, mientras las autoridades mexicanas y estadounidenses intensifican la colaboración para capturar a los acusados que aún permanecen prófugos.
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