La cantante y exnovia de Sean “Diddy” Combs, Cassandra Ventura, conocida artísticamente como Cassie, ofreció un testimonio devastador este martes ante el jurado federal en el juicio por tráfico sexual, asociación ilícita y prostitución forzada contra el magnate del hip-hop.
Vestida con un sobrio atuendo marrón y visiblemente afectada, Ventura relató cómo su carrera musical comenzó a deteriorarse a medida que se vio atrapada en un entorno abusivo y coercitivo, marcado por constantes orgías organizadas por Combs, a las que él mismo denominaba “Freak Offs”.
“Los ‘Freak Offs’ se convirtieron en un trabajo. No había espacio para hacer otra cosa que recuperarme y tratar de volver a sentirme normal”, declaró ante el jurado.
Según su testimonio, dichas orgías duraban entre un día y medio y hasta cuatro días, y su participación comenzó como una forma de complacer al rapero, pero continuó bajo chantaje: Combs la habría amenazado con difundir grabaciones íntimas de los encuentros sexuales.
Golpes, chantaje y abuso de poder
Ventura, de 38 años y embarazada, reveló además haber sido víctima de violencia física reiterada durante su relación con Combs, iniciada cuando ella tenía solo 20 años.
“Me golpeaba la cabeza, me derribaba, me arrastraba, me daba patadas y me pisoteaba si estaba en el suelo”, dijo con la voz entrecortada.
Los fiscales alegan que Combs usó su posición de poder en la industria musical para someter a mujeres jóvenes, manipularlas emocionalmente, y mantenerlas en silencio a través de su influencia y de amenazas directas. A través del testimonio de Ventura, el Ministerio Público intentó mostrar un patrón sistemático de abuso físico, psicológico y sexual.
“Estaba confundida y nerviosa, pero también le quería mucho y quería hacerle feliz”, explicó la cantante. “No sentía que tuviera muchas opciones”.
La defensa: “No lo acusen por ser imperfecto”
El abogado defensor Teny Geragos reconoció el lunes que Combs tenía un “mal carácter” y problemas de celos, pero argumentó que esos defectos personales no equivalen a delitos federales de tráfico sexual ni crimen organizado.
“La violencia doméstica no es tráfico sexual”, dijo. “No se le acusa de ser un individuo imperfecto”.
La defensa también alegó que los encuentros sexuales descritos eran parte de un “estilo de vida liberal” consensuado, y que la fiscalía intenta criminalizar el comportamiento íntimo de Combs fuera de su contexto.
Sean Combs, de 55 años, se ha declarado inocente de los cinco cargos federales que se le imputan. De ser hallado culpable, enfrenta una pena mínima de 15 años de prisión y podría recibir cadena perpetua.
El caso ha atraído gran atención mediática, no solo por el perfil del acusado —fundador de Bad Boy Records y uno de los empresarios más influyentes del hip-hop— sino también por las acusaciones sistemáticas de coerción, violencia y abuso de poder en una de las industrias más lucrativas del entretenimiento.
Un juicio clave para la industria musical
El testimonio de Ventura es considerado la piedra angular del caso de la fiscalía, no solo por su relación íntima con el acusado, sino porque su relato ilustra la supuesta dinámica de poder, miedo y sumisión que, según los fiscales, Combs ejercía sobre sus víctimas.
En las próximas semanas, se espera que el tribunal escuche el testimonio de otras presuntas víctimas y colaboradores cercanos al artista, lo que podría ofrecer una imagen más amplia de la red de abusos que se investiga.
Este juicio no solo pone en la mira a Sean Combs, sino que abre una nueva etapa en la rendición de cuentas dentro de la industria musical, que durante años ha sido señalada por tolerar comportamientos abusivos bajo el velo del poder y el estrellato.
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