A tres meses del ataque que la dejó al borde de la muerte y sacudió al mundo del espectáculo, Valentina Gilabert, modelo e influencer de 18 años, ha dado un paso decisivo en su proceso de recuperación: retomó sus estudios.
La joven, quien fue apuñalada 14 veces por Marianne «N» —también influencer— en un ataque motivado por celos, compartió a través de sus redes sociales el significado emocional de volver a clases tras meses de cirugías, terapias físicas y tratamiento psicológico.
“Volver a convivir con mucha gente, hacer amigos, relacionarme… no está siendo fácil, pero todo esto es un gran trabajo interno en el que tengo que aprender a enfrentar los miedos”, escribió Valentina en una historia de Instagram.
La también creadora de contenido, que cuenta con miles de seguidores en plataformas como TikTok e Instagram, aseguró que este retorno representa una etapa de renacimiento. “Tengo muy claro que soy una mujer muy fuerte y he aprendido de las mejores”, expresó con convicción.
Un proceso largo, físico y emocional
Su padre, Ernesto Gilabert, confirmó que Valentina aún enfrenta un camino complejo de recuperación. Entre cirugías y sesiones intensivas de fisioterapia para recuperar la movilidad en su mano, también se encuentra bajo tratamiento psicológico para sanar el trauma del ataque sufrido el 4 de febrero de 2025.
El episodio, que causó conmoción nacional, ocurrió cuando Marianne Gonzaga, madre joven y figura en redes sociales, agredió a Valentina presuntamente por mantener una relación con el padre de su hija. La agresión dejó a la modelo en coma y requirió múltiples intervenciones quirúrgicas para salvarle la vida.
Actualmente, Gonzaga permanece en prisión preventiva, mientras la Fiscalía continúa con la investigación complementaria.
La reacción de Marianne Gonzaga: ¿una petición de perdón?
En el programa Ventaneando, el abogado defensor de Gonzaga aseguró que su clienta desea acercarse a Valentina para pedirle perdón y, de ser posible, llegar a un acuerdo. El proceso, dijo, solo se llevaría a cabo con el consentimiento de la víctima y bajo supervisión legal.
“Ella está consternada con todo lo que está pasando, muy preocupada por la salud de la víctima y también por su bebé, a quien no ha podido ver”, afirmó el abogado.
No obstante, Valentina ha manifestado públicamente su desacuerdo con una posible pena reducida para Gonzaga, quien al momento del ataque era menor de edad, lo que podría limitar la condena máxima a cinco años de prisión.
En entrevista con la periodista Danielle Dithurbide, la joven dejó entrever su postura: no estaría dispuesta a otorgar el perdón a su agresora. Aunque evitó una declaración explícita, su mensaje fue claro: “No es justo que un intento de feminicidio quede impune solo por una cuestión técnica.”
Nuevos horizontes: criminología y vida lejos del foco
En este proceso de reconstrucción, Valentina también ha expresado su deseo de estudiar criminología, en busca de una vida más tranquila y enfocada, alejada de la exposición pública que alguna vez abrazó como influencer.
Su regreso a la escuela no solo simboliza un acto de resistencia, sino también una apuesta por el futuro, uno donde, pese al dolor, la víctima se transforma en ejemplo de fuerza, dignidad y lucha.
La historia de Valentina Gilabert sigue conmoviendo a miles. Y aunque la justicia aún está en proceso, su determinación personal ya envía un mensaje poderoso: no se trata solo de sobrevivir, sino de sanar y seguir adelante con la frente en alto.
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