La Fiscalía General de la República (FGR) informó este martes que no ha recibido ninguna solicitud oficial por parte del Gobierno de Estados Unidos para iniciar un proceso de extradición contra Pedro Inzunza Noriega y su hijo, Pedro Inzunza Coronel, los primeros ciudadanos mexicanos en ser acusados formalmente de narcoterrorismo por autoridades estadounidenses.
Durante una conferencia de prensa, el titular de la FGR, Alejandro Gertz Manero, fue cuestionado sobre la posibilidad de que ambos presuntos integrantes de la organización criminal Beltrán Leyva sean requeridos por la justicia estadounidense. El fiscal respondió con cautela:
“No hemos recibido ninguna información y estamos a la espera de ello. Antes de cualquier respuesta, necesitamos saber qué es lo que nos solicitaron”.
Asimismo, Gertz Manero no confirmó si existen órdenes de aprehensión con fines de extradición en México contra los Inzunza ni si enfrentan cargos en territorio nacional. “En este momento estoy esperando que venga esa información para vincularla a ver si existe alguna liga con eso. No tenemos ahorita ningún dato”, puntualizó.
Primer caso de narcoterrorismo contra mexicanos en EE. UU.
El pasado 13 de mayo, la Corte del Distrito Sur de California presentó cargos formales contra Pedro Inzunza Noriega —alias “El de la Silla” y/o “Sagitario”— y su hijo, Pedro Inzunza Coronel, acusándolos de narcoterrorismo, entre otros delitos graves relacionados con el tráfico internacional de drogas y lavado de dinero.
De acuerdo con la acusación federal, ambos son señalados por supervisar la distribución de drogas como cocaína, metanfetamina, heroína y fentanilo en múltiples ciudades de Estados Unidos, incluyendo San Diego, Los Ángeles, Phoenix, Miami y Nueva York.
Además de narcoterrorismo, los cargos incluyen:
- Pertenencia a una empresa criminal continua
- Suministro de apoyo material a una organización terrorista extranjera
- Conspiración internacional para distribuir sustancias controladas
- Lavado de dinero
Una red con presencia internacional
Las autoridades estadounidenses identifican a los Inzunza como operadores de alto nivel de los Beltrán Leyva, con redes activas en México, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Panamá y los Estados Unidos. La organización ha mantenido por más de dos décadas un papel relevante en el tráfico de cocaína, expandiéndose también al comercio de fentanilo y metanfetaminas.
La acusación representa un nuevo precedente en la estrategia judicial de Estados Unidos, al aplicar por primera vez el cargo de narcoterrorismo contra ciudadanos mexicanos, buscando con ello establecer un vínculo directo entre los cárteles de droga y actividades consideradas como amenazas a la seguridad nacional.
La falta de información sobre procesos judiciales abiertos en México ha generado inquietud sobre el grado de coordinación entre ambos países en materia de justicia transnacional. Hasta el momento, ni la FGR ni otras autoridades mexicanas han confirmado si existen investigaciones abiertas contra los Inzunza o si su captura se encuentra entre las prioridades del Estado mexicano.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de este caso que podría marcar un antes y un después en la cooperación binacional contra el crimen organizado.
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