El Reglamento de Productos Libres de Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés) fue adoptado por la Comisión Europea con el objetivo de frenar la deforestación global asociada al consumo europeo. Aunque México fue clasificado como país de “riesgo estándar”, sus exportaciones estarán sujetas a estrictos controles de trazabilidad, un requisito que puede volverse un cuello de botella para muchas regiones productoras.
Para prevenir afectaciones al comercio exterior, el gobierno federal —a través de las secretarías de Agricultura, Economía, Medio Ambiente y Relaciones Exteriores— presentó una estrategia conjunta. El enfoque incluye asistencia técnica, creación de herramientas de trazabilidad y diálogo permanente con Bruselas.
Presión europea y respuesta mexicana
Entre las acciones anunciadas destaca la implementación de un sistema nacional de trazabilidad que permitirá rastrear el origen de productos desde su producción hasta su exportación. También se firmarán convenios con industrias clave para garantizar que su producción no afecte Áreas Naturales Protegidas ni derive en cambios de uso de suelo forestal.
El objetivo es asegurar que el 100% de la producción de estas cadenas esté libre de deforestación. A esto se suma un programa de acompañamiento técnico con productores y exportadores, para facilitar una transición ordenada y evitar interrupciones en el comercio.
Según el reglamento europeo, siete productos están en la mira: ganado bovino, cacao, café, aceite de palma, caucho, soya y madera. En países de riesgo estándar como México, la UE auditará al 3% de los operadores para verificar el cumplimiento de la norma. La aplicación será progresiva: grandes empresas deberán cumplirla desde el 30 de diciembre de 2025, mientras que las PYMES tendrán hasta el 30 de junio de 2026.
Mantener acceso al mercado y proteger a pequeños y medianos productores
Durante 2024, México exportó al bloque europeo café por 140 millones de dólares, cacao por 95 millones, aceite de palma por 492 millones, caucho por 22 millones y madera por 3.6 millones. Si no se adaptan los sistemas de trazabilidad y certificación, estos flujos podrían estar en riesgo.
Las autoridades mexicanas insisten en que no existe un “riesgo inmediato”, pero reconocen que el cambio es inminente. El compromiso oficial es claro: mantener el acceso al mercado europeo y proteger los ingresos de pequeños y medianos productores.
A través de canales diplomáticos y técnicos, México ha iniciado un diálogo permanente con la representación de la Comisión Europea en el país. El objetivo es que Bruselas reconozca los esfuerzos nacionales de combate a la deforestación como parte del cumplimiento normativo.
Desde el sector público se reiteró el respaldo a prácticas agrícolas y ganaderas sustentables. Se buscará que las nuevas reglas se implementen con apoyo y sin generar exclusión comercial, especialmente entre los actores de menor escala.
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