La Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong (HKUST) ha lanzado una invitación directa a estudiantes extranjeros afectados por el veto impuesto por el presidente Donald Trump en la Universidad de Harvard. Esta jugada estratégica de China busca consolidar su imagen como potencia académica global y atraer a jóvenes talentos que, por decisión del gobierno estadounidense, se han quedado sin acceso a una de las instituciones educativas más prestigiosas del mundo.
El 22 de mayo de 2025, el presidente Trump revocó la capacidad de Harvard para inscribir estudiantes internacionales en sus programas de licenciatura y posgrado, una decisión que afecta a más de 7 mil alumnos. La medida forma parte de una serie de políticas migratorias más restrictivas implementadas bajo el argumento de «proteger la seguridad nacional» y de combatir el antisemitismo y el extremismo político dentro de los campus universitarios.
La orden exige a Harvard entregar registros sobre conductas violentas o ilegales de estudiantes extranjeros, así como material gráfico de protestas en las que hayan participado, antes de restablecer sus permisos de inscripción.
China responde con una ofensiva académica para atraer a los excluidos
Tan solo un día después del anuncio de Trump, la HKUST abrió sus puertas a los estudiantes vetados, ofreciendo admisiones simplificadas, apoyo académico, asistencia para visados y vivienda, así como ofertas incondicionales de ingreso. La iniciativa busca brindar una transición fluida a los estudiantes internacionales que ya tenían confirmada su admisión en Harvard, pero cuya permanencia ahora está en riesgo por causas políticas.
Según un comunicado de la Embajada de China en México, esta política representa una oportunidad para reforzar el compromiso de China con un entorno educativo diverso, seguro y competitivo a nivel internacional. Las autoridades chinas aseguran que la HKUST —ubicada entre las mejores universidades del mundo— está lista para recibir a estos jóvenes sin condiciones ideológicas ni restricciones discriminatorias.
La medida también ha sido interpretada como un acto simbólico dentro del contexto geopolítico actual, en el que China intenta capitalizar los errores estratégicos de Washington para proyectar una imagen de liderazgo global, incluso en el terreno educativo. Al abrir sus puertas a los estudiantes rechazados por EE. UU., el gobierno chino refuerza su narrativa de ser un actor racional frente al aislacionismo norteamericano.
La universidad califica la medida como ilegal e injustificada
La Universidad de Harvard ha calificado la decisión del gobierno de Trump como “ilegal e injustificada” y ha iniciado una demanda federal en defensa de sus estudiantes. Mientras tanto, la administración republicana insiste en que las universidades deben asumir un papel más activo para erradicar el antisemitismo, la radicalización y el activismo considerado «proterrorista» en sus campus.
Las condiciones impuestas por la Casa Blanca también incluyen la entrega de expedientes disciplinarios de los últimos cinco años y evidencia documental de cualquier amenaza o incidente entre estudiantes.
La invitación de la HKUST está dirigida tanto a estudiantes con admisión previa como a quienes estén en proceso de aplicar a Harvard y busquen una alternativa inmediata. Los interesados pueden contactar al correo Transfer-to-HKUST@ust.hk para iniciar el procedimiento.
El movimiento de China no solo apunta a ganar presencia en la competencia educativa global, sino que también deja entrever una estrategia de diplomacia blanda bien calculada: atraer talento que EE. UU. está rechazando por razones ideológicas. En medio de las crecientes tensiones entre ambos países, la pugna por la educación superior se convierte en un nuevo frente de disputa con repercusiones de largo plazo.
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