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    Carlos González, el único sobreviviente del Grupo Fugitivo: el retraso que le salvó la vida

    Mientras el país lamenta el presunto asesinato de cinco integrantes del Grupo Fugitivo, una agrupación de música norteña de Reynosa, Carlos González, vocalista principal de la banda, emerge como el único sobreviviente de la tragedia. Su ausencia en los boletines de búsqueda no fue un error: ese domingo 25 de mayo, Carlos no alcanzó a salir con sus compañeros rumbo al evento, un retraso que terminó marcando la diferencia entre la vida y la muerte.

    El retraso que lo apartó del horror

    De acuerdo con testimonios de familiares, Carlos estaba convocado para la misma presentación privada en la colonia Riberas de Rancho Grande, pero se le hizo tarde y no abordó la camioneta GMC negra en la que sí viajaban sus compañeros: Francisco Xavier Vázquez Osorio, José Francisco Morales Martínez, Nemesio Antonio Durán Rodríguez, Víctor Manuel Garza Cervantes y el representante legal Livan Edyberto Solís de la Rosa.

    Un video publicado en Facebook confirma que Carlos estuvo con ellos antes de esa última salida. Sin embargo, al llegar al lugar de encuentro, solo encontró un terreno vacío. Sin lograr comunicarse con sus compañeros, regresó a su casa sin saber que ellos ya habían desaparecido.

    El lunes 26 por la noche, las autoridades comenzaron la búsqueda formal de cinco personas. Fue recién al día siguiente que una hermana de una de las víctimas aclaró en entrevista con medios locales que Carlos González estaba a salvo. “Se ha dicho que todos están desaparecidos, pero uno de los vocalistas está bien. Son cinco las personas realmente desaparecidas”, explicó.

    Carlos González era la imagen y voz principal de Grupo Fugitivo. En redes sociales aparecía interpretando temas como Invítame de Marco Antonio Solís o Corazón Partido de Alejandro Sanz. También figuraba en los ensayos, presentaciones en palenques, bares y en grabaciones subidas a su canal de YouTube como Listos pa’ la guerra o Por clave el fresa.

    Sin embargo, desde la desaparición de sus compañeros, Carlos no ha emitido declaraciones públicas, no ha dado entrevistas ni publicado mensajes en redes sociales. Tampoco hay información oficial sobre si ha sido requerido por las autoridades para colaborar con la investigación.

    Qué se sabe del caso

    El mismo domingo 25 de mayo, entre las 21:30 y las 22:00 horas, los cinco desaparecidos partieron a una presentación en la colonia Riberas del Río. Según la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas (FGJE), en el trayecto habrían sido privados de la libertad por miembros de la célula criminal “Los Metros”, vinculada al Cártel del Golfo.

    La camioneta fue localizada el martes 27 de mayo en la colonia La Cañada, ya sin logotipos ni rastro de los ocupantes. Al día siguiente, tras un rastreo con videovigilancia y geolocalización, las autoridades llegaron a una ladrillera cerca del ejido Los Longoria, donde se encontraron cinco cuerpos calcinados.

    El terreno, ubicado a orillas del río Bravo, ha sido identificado en investigaciones anteriores como sitio de exterminio del crimen organizado. Además, nueve personas fueron detenidas durante el operativo y se aseguraron armas de fuego y vehículos.

    Familias exigen pruebas y rechazan versión oficial

    Pese al anuncio de la fiscalía, los familiares de los músicos han puesto en duda la veracidad del hallazgo, alegando que no han visto los cuerpos ni han sido sometidos a pruebas de ADN. Aseguran que nadie los ha notificado oficialmente y piden que las búsquedas no se detengan.

    El colectivo Amor por los Desaparecidos y miembros del gremio musical han acompañado a los familiares en protestas y exigencias de justicia, señalando la necesidad de transparencia y rigor forense en un caso que ha conmocionado a la comunidad fronteriza.

    Mientras la investigación sigue su curso, la figura de Carlos González se mantiene en la sombra. Como sobreviviente, su testimonio podría ser clave para reconstruir los pasos del grupo antes de la tragedia. Su silencio, hasta ahora, es comprensible, pero también representa un vacío ante la indignación pública y la demanda de verdad.

    Grupo Fugitivo, como tantos otros en el norte de México, llevaba en su música la memoria viva de una frontera herida. Hoy, esa memoria queda marcada por una pérdida irreparable. Carlos González, el único que no subió a esa camioneta, carga ahora con la voz de una banda que ya no está.

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