Más de 70 especialistas de América Latina, el Caribe y España se reunieron en Madrid en la cumbre Diálogos Mutis para abordar un desafío sin tiempo que perder: restaurar la biodiversidad global. Organizado por la CAF, el foro dejó en claro que el discurso verde ya no basta; hace falta financiamiento, voluntad política y compromiso ciudadano.
Durante tres intensas jornadas, científicos, autoridades, representantes de ONG, bancos y pueblos originarios debatieron los principales ejes para enfrentar la emergencia climática: restauración de ecosistemas, innovación tecnológica, cooperación internacional y protagonismo de las comunidades locales. El encuentro se desarrolló en el Real Jardín Botánico de Madrid, bajo el nombre del científico José Celestino Mutis, pionero del estudio de la biodiversidad en América Latina.
Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de la CAF, explicó que más de 1.100 millones de dólares ya fueron destinados por la institución a la conservación y uso sostenible de la biodiversidad. “Más del 50% del PBI mundial depende de la naturaleza. No hay desarrollo posible si no se protege la base natural de la economía”, afirmó.
Restaurar el sistema inmune del planeta
Uno de los conceptos más potentes fue comparar la biodiversidad con el sistema inmune del planeta. En un contexto donde se superan los 1,5 ºC de calentamiento global, los expertos coincidieron en que restaurar la biodiversidad es la única forma de fortalecer la capacidad de los ecosistemas para resistir perturbaciones como sequías, inundaciones o incendios.
Se destacó el uso de biochar –la llamada tierra negra amazónica– como fertilizante natural para evitar la desertificación. También se planteó impulsar el desarrollo de praderas oceánicas para revitalizar la biodiversidad marina, una de las más afectadas por la contaminación plástica y el calentamiento.
El foro alertó que los embalajes alimentarios y las botellas plásticas encabezan la lista de contaminantes del mar, según advirtió Dalila Aranda, presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias.
En paralelo, se abordó la urgencia de cerrar la brecha de financiamiento para conservación, estimada en más de 400 mil millones de dólares. El objetivo es movilizar inversión pública y privada con instrumentos financieros sostenibles que garanticen continuidad. Este tema se tratará con mayor profundidad en la Conferencia FfD4 de la ONU, en julio próximo en Sevilla.
Otro eje fue el papel de los pueblos indígenas, reconocidos como guardianes históricos de los ecosistemas. Gunna Chaparro, activista Arhuaca de 21 años y una de las voces más jóvenes del encuentro, expresó: “Quiero amplificar la cultura de mi comunidad y proteger nuestros territorios. La biodiversidad también es identidad”.
Un nuevo paradigma de gobernanza ambiental
La vicepresidenta tercera de España, Sara Aagesen Muñoz, participó de la apertura y subrayó la necesidad del diálogo en sociedades polarizadas. “Hicimos un registro nacional de biodiversidad para tomar decisiones con base científica. Esa es la hoja de ruta”, señaló.
La cumbre abordó también el rol de los Jardines Botánicos como centros de investigación clave y llamó a incorporar el saber ancestral de las comunidades en las políticas públicas. La meta es convertir el conocimiento en acción concreta.
CAF y sus aliados –entre ellos, el Ministerio para la Transición Ecológica de España– coincidieron en que no hay más margen para discursos simbólicos. La crisis de biodiversidad exige compromiso territorial, mecanismos financieros reales y una ciudadanía activa.
En suma, la restauración del planeta ya no puede ser una consigna ambientalista ni una estrategia de relaciones públicas. El greenwashing quedó obsoleto. Lo que sigue es coordinar ciencia, política, dinero y pueblos para evitar el colapso de la vida como la conocemos.
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