La nueva medida del presidente Donald Trump de duplicar los aranceles al acero y aluminio hasta un 50 por ciento ha encendido alarmas en México, cuyo sector siderúrgico exporta más del 75 por ciento de su producción a los Estados Unidos.
Esta decisión podría poner en jaque a toda la cadena de valor en industrias como la automotriz, la construcción y la manufactura, mientras amenaza con disparar los precios en territorio estadounidense.
La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) advirtió que el incremento en los aranceles podría afectar directamente un flujo comercial de hasta 4 mil millones de dólares en productos terminados. La medida comprometería además 3.3 millones de toneladas de acero y aluminio que México exporta anualmente a su vecino del norte.
José de Jesús Rodríguez Ambriz, analista fiscal, explicó que el encarecimiento del acero y aluminio en EE. UU. afectará a los consumidores finales. «Las cadenas productivas estadounidenses no solo verán subir sus costos, sino que podrían enfrentar presiones inflacionarias y pérdida de empleos en sectores como la metalmecánica», subrayó.
Actualmente, México ocupa el lugar 15 entre los mayores productores de acero del mundo. Estados como Nuevo León, Coahuila, Veracruz, San Luis Potosí, Guanajuato y Michoacán concentran buena parte de esta industria, que da empleo directo e indirecto a 662 mil trabajadores.
La Canacero también recordó que el acero mexicano no representa una amenaza para el mercado estadounidense y que ambos países tienen un comercio complementario en este sector.
Golpe a construcción, autos y manufactura
El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Luis Méndez Jaled, confirmó que los nuevos aranceles podrían generar aumentos de hasta 10 por ciento en proyectos de infraestructura. “En vivienda, los costos subirían entre 3 y 4 por ciento; en edificación, entre 5 y 7 por ciento, y en infraestructura pública, el impacto podría alcanzar hasta un 10 por ciento”, advirtió.
La situación también complica a los grandes fabricantes mexicanos de acero como Arcelor Mittal de México, DeAcero, Frisa Forjados, Gerdau Corsa, Ternium y Tenaris TAMSA, entre otros. Además, empresas transformadoras como Galvasid, AB Tube, Tubacero y Villacero tendrían que reorganizar sus cadenas logísticas o absorber el costo adicional.
En el caso del aluminio, las cifras son menores pero igual de sensibles. México exportó alrededor de 81 mil 500 toneladas a EE. UU. en 2024, volumen que también se encuentra en riesgo por esta medida unilateral de la Casa Blanca.
Metales quedan fuera del fallo judicial y mantienen aranceles elevados
Rodríguez Ambriz advirtió además que esta decisión se da en un contexto de creciente incertidumbre jurídica. Aunque una corte federal anuló parte de los aranceles impuestos bajo una ley de emergencia, los relacionados con metales no fueron revertidos. Eso deja espacio para litigios, pero también para que Trump mantenga su postura proteccionista con consecuencias inmediatas.
De fondo, el superávit comercial de EE. UU. con México en productos de acero —estimado en 4 mil millones de dólares— podría aumentar aún más si las exportaciones mexicanas siguen cayendo. La Canacero detalló que solo entre abril y mayo de 2025, estas disminuyeron un 50 por ciento.
“Estas decisiones afectan la competitividad regional y debilitan la integración productiva de América del Norte”, concluyó el organismo, quien también llamó al diálogo para frenar lo que considera un retroceso comercial.
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