El presidente Donald Trump anunció que el próximo lunes representantes de su administración y de China se reunirán en Londres para continuar las negociaciones comerciales entre ambas potencias. La cita busca avanzar en la resolución de conflictos derivados de las tensiones arancelarias que han marcado la relación bilateral en los últimos años.
Trump aseguró que la reunión “debería ir muy bien” y confirmó la presencia de altos funcionarios estadounidenses: el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; y el representante comercial, Jamieson Greer.
El encuentro con el equipo chino se llevará a cabo en la capital británica como parte de una serie de intentos diplomáticos para desactivar la guerra comercial.
Esta decisión ocurre tras un diálogo telefónico “muy positivo” entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, la primera comunicación directa entre ambos líderes desde enero. La llamada duró aproximadamente una hora y media y sirvió para reafirmar compromisos previos, como los acuerdos alcanzados en Ginebra para reducir temporalmente los aranceles que ambos países se habían impuesto.
Según la agencia estatal china Xinhua, durante la conversación, Trump y Xi intercambiaron invitaciones para visitas estatales, reflejando un interés mutuo en mantener canales abiertos pese a las diferencias comerciales.
Persiste la incertidumbre por temas clave y restricciones económicas
Aunque la tregua arancelaria acordada en mayo redujo significativamente los gravámenes —Estados Unidos bajó del 145% al 30% y China del 125% al 10%—, las negociaciones siguen complicadas por varios factores. Entre ellos destacan las preocupaciones sobre minerales críticos, el tráfico ilícito de fentanilo, el modelo económico chino y la situación de Taiwán.
China controla el 70% del mercado mundial de tierras raras, un recurso vital para muchas industrias tecnológicas. Las restricciones de exportación impuestas por Pekín han afectado a Estados Unidos, Europa y Asia, generando tensiones adicionales.
Dudas sobre negociación en la llamada
A esto se suman dudas sobre lo que Trump realmente concedió a Xi durante su llamada, ya que el Ministerio de Asuntos Exteriores chino reportó que Trump dio la bienvenida a estudiantes chinos en EE. UU., mientras que el presidente estadounidense calificó como un “honor” recibirlos.
El optimismo inicial en Wall Street sobre una posible reducción de aranceles fue limitado, debido a la falta de claridad en los detalles y a la complejidad de los temas pendientes. La inclusión de Lutnick en estas negociaciones podría señalar una disposición de Trump para revisar algunas restricciones tecnológicas que dificultan las ambiciones chinas de crecimiento a largo plazo.
Ambos líderes aprovecharon la llamada para extender invitaciones formales: Trump invitó a Xi a visitar Estados Unidos, y Xi hizo lo propio para Trump y la primera dama Melania Trump. A pesar de la cordialidad aparente, las tensiones comerciales no han dejado de aumentar desde la última visita de Trump a China en noviembre de 2017.
Se espera que la reunión en Londres marque un punto crucial para el futuro de la relación económica entre las dos mayores potencias mundiales, aunque el camino hacia un acuerdo definitivo sigue siendo incierto.
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