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    Nuevo ataque de Ucrania golpea fábrica química estratégica en Rusia

    Una planta química estratégica en la región rusa de Tula fue blanco de un nuevo ataque con drones por parte de Ucrania. El impacto provocó un incendio en la fábrica Azot, especializada en la producción de materiales sensibles para la industria de defensa, lo que obligó a suspender operaciones aéreas en Moscú y generó preocupaciones por un posible daño ambiental.

    El bombardeo ocurrió la madrugada del domingo 8 de junio y representa el segundo ataque en menos de dos semanas contra esta instalación. Según informó el gobernador de Tula, Dmitri Miliáyev, el fuego se originó tras la caída de fragmentos de un dron ucraniano derribado, lo que dejó a dos personas heridas, aunque sin riesgo vital. Las autoridades aseguraron que el incendio fue controlado y que no se detectaron niveles de contaminación superiores a lo permitido.

    Azot, una fábrica clave para la defensa rusa

    Ubicada a 200 kilómetros al sur de Moscú, en Novomoskovsk, la planta Azot es uno de los principales productores rusos de amoníaco, nitrato de amonio y metanol. Estos compuestos no solo se utilizan en fertilizantes, sino también en la fabricación de explosivos y combustible para cohetes. Además, Azot provee materias primas a la planta Sverdlov en Nizhny Novgorod, que fabrica explosivos como HMX y RDX para municiones de artillería.

    Testigos citados por canales rusos en Telegram reportaron entre cinco y ocho explosiones fuertes durante el ataque. Un video difundido por un supuesto trabajador indica que el impacto habría afectado una línea de propano, no directamente las unidades de procesamiento.

    Se trata del segundo atentado contra esta planta desde el 24 de mayo, cuando drones ucranianos alcanzaron otra sección del complejo, derramando ácido nítrico y obligando al cierre total temporal de la instalación.

    Ofensiva nocturna en varios frentes

    El ataque formó parte de una operación más amplia de Ucrania contra infraestructura rusa. El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que durante la noche se derribaron 65 drones en siete regiones y en Crimea. Moscú activó su alerta aérea y suspendió temporalmente los vuelos en los aeropuertos de Domodédovo, Zhukovski y Vnúkovo. Según las autoridades locales, los drones llegaron desde el sur y el oeste de la capital.

    Simultáneamente, Ucrania habría atacado también una planta de betún en Kstovo, cerca de la refinería de Lukoil, donde se produjo un incendio de gran magnitud. En esa zona, al este de Nizhny Novgorod, ardieron unidades de producción con más de 200 metros cúbicos de capacidad.

    El viernes 6 de junio, otro ataque ucraniano alcanzó un depósito estratégico de combustible en Engels, región de Saratov. La instalación almacenaba queroseno para bombarderos rusos. Se trató del primer ataque de este tipo desde marzo, cuando Ucrania había golpeado una terminal petrolera en Krasnodar como parte de su llamada “Operación Telaraña”.

    Conflicto sin tregua y movimientos en el frente oriental

    Mientras se intensifican los ataques ucranianos en suelo ruso, Moscú aseguró haber avanzado en el este de Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso declaró que sus fuerzas cruzaron hacia la región de Dnipropetrovsk tras operar desde la autoproclamada República Popular de Donetsk. Esta ofensiva representa una escalada significativa en la guerra, que se acerca ya a su tercer año sin señales de solución política.

    Por su parte, Kiev no ha confirmado oficialmente ninguno de estos ataques, aunque medios ucranianos como Exilenova+ difundieron videos y testimonios que apuntan al impacto en infraestructuras críticas.

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