En plena negociación por el intercambio de prisioneros entre Kiev y Moscú, Rusia ejecutó el ataque con drones más masivo desde el inicio de la guerra. La Fuerza Aérea ucraniana confirmó que entre la noche del domingo y la madrugada del lunes fueron lanzados 479 drones explosivos hacia distintas regiones del país, además de misiles de alta precisión.
Según el reporte oficial, las defensas ucranianas lograron interceptar 460 de los drones enviados, así como 19 de los 20 misiles lanzados por el Kremlin. Sin embargo, se registraron impactos directos en al menos 10 localidades.
En otras 17, cayeron fragmentos de proyectiles interceptados. Este nuevo ataque coincidió con un momento clave en las conversaciones bilaterales para el canje de prisioneros y cuerpos de soldados caídos.
De acuerdo con información de la agencia EFE, la Fuerza Aérea detalló que entre los drones destruidos se contaban 277 Shahed y otros 183 neutralizados mediante interferencias electrónicas.
También fueron interceptados misiles hipersónicos Kinzhal, misiles de crucero Kh-101, así como proyectiles Kh-31P, Kh-35 y Kh-22. Solo uno de estos últimos logró superar las defensas aéreas.
Alcance operativo de proyectiles Kinzhal
Esta ofensiva confirma la estrategia rusa de saturar los sistemas antiaéreos ucranianos, utilizando drones reales y réplicas para desgastar recursos y complicar la identificación de amenazas reales. “La combinación de drones Shahed y réplicas busca confundir al enemigo y aumentar la presión sobre nuestros sistemas de defensa”, reconoció el comando aéreo ucraniano.
Además de los drones y misiles lanzados desde tierra, aire y el mar Negro, también se emplearon técnicas de guerra electrónica y engaño táctico. La Fuerza Aérea precisó que algunos misiles hipersónicos fueron dirigidos hacia la región de Rivne, una zona del noroeste del país lejos del frente de combate.
El objetivo, según analistas, era demostrar el alcance operativo de los proyectiles Kinzhal, cuyo derribo solo es posible mediante sistemas Patriot estadounidenses.
En Járkiv, uno de los puntos afectados, se reportaron incendios y destrucción en zonas residenciales. Equipos de bomberos trabajaron durante horas para controlar el fuego y asistir a los civiles heridos. Aunque el gobierno no ha ofrecido un balance oficial de víctimas, se teme que haya múltiples afectados.
Expectativas de operaciones humanitarias
El contexto de la ofensiva es particularmente delicado. El jefe de inteligencia militar ucraniano, Kirilo Budanov, confirmó que el intercambio de prisioneros y cadáveres inicialmente previsto para el fin de semana fue pospuesto.
Se espera que las operaciones humanitarias se realicen durante la semana, pero no se han revelado detalles sobre el número de personas ni las condiciones pactadas.
El ataque también coincidió con nuevas advertencias por parte de la OTAN, que ha solicitado un aumento del 400 % en la capacidad de defensa aérea de los países aliados ante la amenaza rusa. “Necesitamos un salto cualitativo en la protección del cielo europeo”, dijo uno de los voceros del bloque.
Este episodio eleva la tensión militar y deja en evidencia el dilema que enfrentan las autoridades ucranianas: avanzar en las negociaciones mientras intentan contener la creciente ofensiva del Kremlin.
El uso de tecnología combinada, drones en masa y misiles de largo alcance evidencia una intención clara de Moscú: desbordar la resistencia ucraniana tanto en el campo de batalla como en la mesa de negociaciones.
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