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    China empieza a reducir sus emisiones tras años de liderar la contaminación global

    China, el mayor emisor de carbono del mundo, ha comenzado a mostrar señales tangibles de reducción en sus emisiones de dióxido de carbono, una tendencia que podría marcar un punto de inflexión en la lucha global contra el cambio climático.

    Un informe reciente del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), con sede en Finlandia, reveló que las emisiones de CO₂ de China disminuyeron un 1.6% en el primer trimestre de 2025, comparado con el mismo periodo del año anterior. Este dato confirma lo que algunos expertos ya sospechaban desde 2024: que las emisiones chinas podrían haber alcanzado su punto máximo.

    El auge de la energía renovable transforma la matriz energética china

    Detrás de esta reducción está el impresionante crecimiento de la energía solar y eólica en el país. China ha instalado más de la mitad de toda la energía solar y eólica generada globalmente en los últimos años, y tan solo en 2024 igualó la capacidad solar de toda la Unión Europea.

    En abril de 2025, por primera vez, la energía eólica y solar representó más de una cuarta parte de la electricidad generada en China, según datos de Ember, un centro de análisis británico. Al mismo tiempo, la generación de electricidad a partir de combustibles fósiles cayó un 3.6% respecto al mismo periodo del año anterior.

    Emisiones reducidas debido a transformación estructural

    Aunque las emisiones ya se habían reducido en otras ocasiones, como durante la pandemia de covid-19, lo que diferencia esta ocasión es que la caída no responde a una crisis económica sino a una transformación estructural.

    A pesar de su apuesta renovable, China aún recurre al carbón como recurso de respaldo, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad de esta tendencia. Según Li Shuo, del Instituto de Política de la Sociedad Asiática, el estancamiento podría ser prolongado si las tensiones geopolíticas aumentan.

    Desde 2019, China ha superado a todos los países desarrollados juntos en emisiones. Representa alrededor del 30% del total global, frente al 7% que aportaba hace cinco décadas. Su crecimiento económico acelerado, basado en la manufactura y el carbón, ha sido el principal impulsor de este ascenso.

    Según Lauri Myllyvirta, autor del informe del CREA, “el mundo habría estabilizado sus emisiones hace diez años de no ser por China”. Esa afirmación no es menor si se considera que, para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, la trayectoria china debe cambiar drásticamente.

    Presión internacional aumentará

    En los próximos meses, la presión internacional aumentará. China se prepara para anunciar nuevos objetivos climáticos rumbo a la COP30 que se celebrará en Belém, Brasil, en noviembre. Xi Jinping ya ha dicho que el país debe actuar y no solo hablar. El gobierno también busca proyectarse como líder del esfuerzo global frente a la inacción de gobiernos como el de Donald Trump.

    Los responsables políticos chinos apuestan por que el futuro de su economía estará basado en sectores de bajas emisiones como los vehículos eléctricos, las biotecnologías y las energías limpias. Christoph Nedopil Wang, del Instituto Griffith Asia en Australia, asegura que esto está desplazando el foco económico del país, alejándolo de industrias contaminantes como la siderurgia.

    Pero para cumplir su promesa de reducir en más del 65% su intensidad de carbono respecto a 2005 antes de 2030, no bastan los avances actuales. Según Myllyvirta, la reducción observada en 2025 debe consolidarse con metas más ambiciosas y acciones sostenidas.

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