El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió este jueves contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, calificándolo públicamente de “numbskull” (tonto) por su negativa a reducir las tasas de interés. En declaraciones a medios desde la Casa Blanca, Trump insinuó incluso que podría verse obligado a “forzar algo” si el banco central no recorta el costo del dinero, en un nuevo episodio de fricción entre el Ejecutivo y la política monetaria del país.
“Vamos a gastar 600 mil millones de dólares al año por culpa de un tonto sentado ahí, diciendo ‘no veo razones suficientes para bajar las tasas’”, dijo Trump con tono sarcástico, y volvió a exigir un recorte de un punto porcentual completo en la tasa de referencia, actualmente situada entre 4,25% y 4,5%. Según él, la medida representaría un ahorro sustancial en el pago de intereses de la deuda nacional.
Sin despido, pero con presión
A pesar del tono hostil, Trump aclaró que no planea destituir a Powell antes de que concluya su mandato en mayo de 2026. Sin embargo, sus declaraciones avivan los rumores sobre una posible jugada paralela desde la Casa Blanca, como la creación de un “presidente sombra” de la Fed que actúe como portavoz de una línea más cercana a los intereses del gobierno.
Esta presión ocurre a pocos días de la reunión de política monetaria de junio, donde se espera que la Reserva Federal mantenga las tasas estables, tras haber pausado su ciclo de recortes iniciado en 2024. La decisión responde a las preocupaciones inflacionarias generadas por los nuevos aranceles comerciales impulsados por el propio Trump, un factor que podría contrarrestar el impulso deflacionario de tasas más bajas.
Powell, por su parte, ha reiterado que cualquier cambio en la política de tasas se basará estrictamente en datos económicos, no en presiones políticas. En una reciente reunión con Trump, el jefe de la Fed reafirmó esta posición, en un intento por mantener la independencia de la institución.
La idea de nombrar a un “presidente sombra” —una figura externa que influya públicamente sobre la dirección futura de las tasas— ha cobrado fuerza en los últimos meses dentro del entorno de Trump. El actual secretario del Tesoro, Scott Bessent, uno de los nombres más mencionados para suceder a Powell, propuso este concepto en octubre de 2024.
Otros candidatos considerados por la Casa Blanca para liderar un eventual relevo en la Fed incluyen al exgobernador Kevin Warsh, al director del Consejo Económico Nacional Kevin Hassett, y al actual miembro del directorio de la Fed, Christopher Waller.
Riesgos para el mercado y dudas entre analistas
A pesar del entusiasmo de la administración Trump por moldear el discurso económico, los expertos financieros se muestran escépticos. Doug Rediker, socio gerente de International Capital Strategies, advirtió que un “presidente sombra” podría desestabilizar los mercados del Tesoro, ya bajo presión, si ofrece mensajes contradictorios con la Fed oficial.
“Cuanto antes Trump nombre a alguien, más oportunidades tendrá esa persona para decir o hacer algo que la coloque en el centro de la controversia, brindando a otros la posibilidad de oponerse a su nominación”, afirmó Rediker, en referencia a los potenciales costos políticos y económicos de esta estrategia.
En medio de un panorama de incertidumbre económica, presiones inflacionarias latentes y una deuda creciente, el enfrentamiento entre Trump y Powell refleja una tensión estructural entre la política fiscal expansiva y el control monetario autónomo, cuyo desenlace podría marcar profundamente el rumbo económico de Estados Unidos en el corto y mediano plazo.
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