La deportista transgénero Coco Torres González obtuvo un amparo histórico contra la Federación Mexicana de Voleibol (FMV) que le impedía ocupar posiciones de ataque. Hasta ahora, la FMV la limitaba al rol de líbero, puesto exclusivo de defensa. La victoria de Torres sienta un precedente para la inclusión de personas trans en todos los roles deportivos.
Restricciones que enfrentaba Coco Torres
En 2023, la FMV emitió una circular que prohibía a las mujeres trans integrarse en posiciones de remate y bloqueo. Según la federación, solo “las nacidas mujeres” podían ocupar esas zonas de la cancha. Torres apeló: explicó que el término “nacida mujer” se aplica de forma discriminatoria y contraviene los principios de igualdad de la Constitución y la Ley de Deportes.
“El tratamiento hormonal me ha igualado: perdí masa muscular y fuerza ósea. No tengo ventajas sobre mujeres cis”, declaró Torres. A sus 54 años, jugaba únicamente como líbero en un club de Quintana Roo.
El camino legal hacia la inclusión
Junto a Miranda Salman, futbolista trans que también ganó un amparo, Torres contactó al despacho Muñiz y Asociados y a la Asociación Nacional de Deporte ANADE LGBT+. Presentaron pruebas médicas, testimonios de endocrinólogos y argumentos jurídicos. Un juez federal concluyó que la FMV violó el derecho de igualdad y ordenó la suspensión de las restricciones.
El amparo instruye a la FMV modificar reglamentos y acatar la Norma Olímpica de la ONU, que exige políticas inclusivas. Mientras se resuelve el fondo del juicio, Torres puede jugar en cualquier posición, incluido el ataque.
Impacto y próximos pasos
La resolución abre la puerta a deportistas trans en voleibol y otras disciplinas. Organizaciones de derechos humanos urgieron a revisar reglamentos federativos en natación, atletismo y basquetbol. La Conade evaluará hoy la adecuación de sus protocolos.
Torres celebró el logro: “Esta victoria es para todas las niñas y jóvenes trans que sueñan con jugar al ataque”.
Un salón de belleza como espacio de inclusión en Playa del Carmen
Además de su trayectoria en el voleibol, Coco Torres ha construido una sólida carrera como emprendedora en Playa del Carmen, donde fundó y dirige un salón de belleza reconocido por su ambiente diverso e inclusivo. Desde sus inicios, el establecimiento se ha convertido en un espacio seguro para mujeres trans, personas de la comunidad LGBTQ+ y clientes que buscan servicios libres de discriminación.
Torres relató que, al llegar a la ciudad, enfrentó serias dificultades para encontrar empleo debido a su identidad de género. Luego de varios rechazos, una persona le brindó una oportunidad en el ámbito de la estética, y con el paso de los años logró independizarse. Hoy, su negocio no solo se sostiene por la calidad de sus servicios, sino por el compromiso social que representa para la comunidad.
Actualmente, el salón emplea a tres mujeres trans, dos mujeres cisgénero y un joven gay, consolidándose como un modelo de inclusión laboral en el Caribe mexicano. Coco Torres considera que su lucha en las canchas y su labor empresarial van de la mano: “Quiero demostrar que podemos destacar en el deporte, en los negocios y en cualquier espacio que decidamos ocupar”.
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