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    Avanza megaproyecto para frenar inundaciones en Chetumal: CAPA alista obras para 2026

    La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) confirmó que los estudios de mecánica de suelo en Chetumal presentan un avance del 40 % y permitirán definir las obras del nuevo sistema de drenaje pluvial. El objetivo del proyecto es atender las inundaciones crónicas que afectan a múltiples colonias de la capital de Quintana Roo durante cada temporada de lluvias.

    El director general de la CAPA, Hugo Garza Saénz, detalló que este estudio es realizado en conjunto por una empresa especializada y un equipo de ingenieros de la dependencia estatal. Se prevé que el diagnóstico esté concluido en agosto de este año, con lo cual se dará paso a la fase de planificación financiera y estructural del megaproyecto.

    Estudios técnicos y participación ciudadana: doble vía para enfrentar el problema

    El diagnóstico técnico busca identificar el nuevo comportamiento geográfico de la ciudad, así como las zonas que presentan mayor vulnerabilidad. Garza Saénz explicó que este análisis es clave para estructurar una respuesta de largo plazo ante un problema que se ha agravado por el crecimiento urbano sin ordenamiento.

    Una vez concluido el estudio, se elaborará el plan estratégico que establecerá las prioridades de obra y el presupuesto requerido. Este documento se trabajará en el segundo semestre de 2025, con la intención de que los trabajos puedan arrancar en 2026, luego de asegurarse los recursos necesarios. El funcionario aseguró que la atención de las zonas más afectadas será una prioridad.

    En paralelo a los estudios oficiales, académicos de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (UQRoo) realizan un mapeo participativo con apoyo del Conahcyt. El proyecto es encabezado por el investigador Manuel Camacho Sanabria, miembro del programa Investigadores Por México. Él y su equipo han trabajado directamente en colonias como Proterritorio, Caribe, Bicentenario y La Franja.

    El equipo de investigación ha empleado cartografía colaborativa, entrevistas a vecinos y análisis comparativos con datos oficiales. Una de las principales críticas surgidas de este proceso es la obsolescencia del Atlas de Riesgo del municipio de Othón P. Blanco, que data de 2011 y no refleja las transformaciones actuales de la ciudad.

    Colonias olvidadas y prácticas erróneas agravan el problema

    Entre los hallazgos más relevantes del equipo académico está la diferencia entre la percepción institucional y la realidad vivida por las familias. Camacho Sanabria explicó que lo que los mapas oficiales clasifican como “encharcamientos menores”, en muchas viviendas se traduce en afectaciones directas al patrimonio de los habitantes.

    También se han detectado prácticas erróneas por parte de la ciudadanía, como abrir coladeras sanitarias para intentar drenar el agua pluvial. Esta acción, lejos de ser una solución, provoca saturaciones que empeoran la situación durante tormentas intensas.

    Otro punto destacado por los investigadores es que las zonas de riesgo han cambiado con el tiempo. Algunas áreas que antes sufrían inundaciones ahora no presentan problemas, mientras que otras que eran consideradas seguras han comenzado a registrar acumulaciones peligrosas de agua. Estos cambios subrayan la urgencia de actualizar las herramientas de planeación.

    Ambos frentes —el técnico gubernamental y el académico ciudadano— coinciden en un punto: sin información actualizada y decisiones estratégicas, las inundaciones seguirán afectando la calidad de vida en Chetumal. La colaboración entre instituciones, especialistas y sociedad civil se perfila como la clave para evitar que las lluvias sigan paralizando a la capital del estado.

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