La advertencia del presidente Donald Trump de imponer un arancel del 50% a las importaciones de cobre amenaza con desatar una crisis en la economía mexicana, al impactar directamente sobre el corazón de la industria exportadora del país: la manufactura. Aunque las exportaciones mexicanas de cobre a EE. UU. son marginales, el riesgo no está en lo que México vende como materia prima, sino en lo que transforma.
El 65% de las manufacturas mexicanas dirigidas al mercado estadounidense contienen cobre importado desde Chile y Perú, países que serían directamente afectados por el arancel. Según el analista fiscal José de Jesús Rodríguez, esta medida “nos atraviesa de forma estructural: afecta la competitividad de nuestras exportaciones más sofisticadas y encarece toda la cadena de valor industrial”.
Impacto transversal: manufactura, energía y vivienda
El cobre es un insumo crítico en múltiples sectores. Se utiliza en cableado eléctrico, equipos de climatización, electrodomésticos, automóviles, sistemas de vivienda, componentes industriales y, de forma clave, en energías renovables. Rodríguez explicó que, en la instalación de parques solares y eólicos, el cobre puede representar hasta el 5% del costo total. “Esto significa que tanto obras públicas como inversiones privadas enfrentarán sobrecostos, retrasos o incluso cancelaciones”, advirtió.
El especialista también señaló que la presión en los costos podría frenar decisiones de inversión, particularmente en un momento en que México busca diversificar su matriz energética y captar capital internacional en proyectos sustentables.
Pymes, las más vulnerables
Las pequeñas y medianas empresas serían las más vulnerables. “Cerca del 30% de las Pymes manufactureras están en riesgo de reducir operaciones o incluso quebrar por márgenes que ya eran muy estrechos”, alertó Rodríguez.
Además del golpe a las Pymes, grandes compañías como Grupo México o Southern Copper podrían redirigir parte de sus exportaciones a Asia o Europa, lo que encarecería los costos logísticos y debilitaría aún más la competitividad regional.
En términos geoestratégicos, el intento de Trump por relocalizar la producción de cobre puede chocar con los compromisos del T-MEC, particularmente si se considera que México actúa como procesador e integrador de productos cuyo origen primario no es nacional. Aunque aún no se detalla si el arancel incluiría excepciones, la amenaza ya genera incertidumbre en los sectores productivos.
Actualmente, las importaciones de cobre a EE. UU. desde Chile, Perú y Canadá suman más de 5 mil millones de dólares anuales. La proporción que ingresa vía México, para manufactura y ensamblaje, no ha sido revelada oficialmente, pero los datos sectoriales indican que se trata de una parte sustancial de las exportaciones mexicanas con alto valor agregado.
Especialistas advierten que cualquier arancel disruptivo en este insumo podría generar efectos dominó: desde retrasos en la entrega de componentes industriales, hasta aumentos de precio en vivienda, electrodomésticos y tecnologías limpias. A eso se suma la pérdida de dinamismo en cadenas de valor clave para el nearshoring.
También te puede interesar: Refinerías mexicanas reducen producción por clima y crudo de mala calidad




