Los comerciantes de cobre de todo el mundo se han lanzado a una carrera frenética para introducir cargamentos en Estados Unidos antes del 1 de agosto, fecha en la que entrará en vigor el nuevo arancel del 50% anunciado por el presidente Donald Trump. Ante el inminente golpe fiscal, las rutas hacia Hawái y Puerto Rico se han vuelto prioritarias por su menor tiempo de traslado.
La medida, que Trump justificó como parte de su estrategia para proteger a la industria estadounidense del cobre, disparó los precios de los futuros del metal en Nueva York. La prima alcanzó cerca del 25% respecto a los precios internacionales, generando una brecha de arbitraje extremadamente rentable para quienes logren entregar antes de la fecha límite.
Puertos clave bajo presión
Según estimaciones del mercado, los inventarios de cobre en Estados Unidos podrían llegar a las 500 mil toneladas en las próximas semanas, concentrados principalmente en Nueva Orleans y Port Panama City, Florida. Estos puertos se han convertido en el epicentro de una maniobra logística a contrarreloj, mientras que Hawái y Puerto Rico ganan protagonismo por permitir una entrega en apenas 10 días desde Asia o Sudamérica.
Operadores consultados por Bloomberg describieron jornadas sin dormir, evaluando qué hacer con los cargamentos en curso o si era viable redirigir otros que originalmente iban a China. Algunos comerciantes están dispuestos a pagar hasta 400 dólares adicionales por tonelada para asegurar metal elegible para el Comex, la bolsa estadounidense.
Chile y Asia, bajo presión logística
Chile, principal proveedor de cobre refinado para EE. UU., activó reuniones urgentes entre empresas mineras para priorizar el despacho de carga antes de la entrada en vigor del arancel. Las compañías evalúan acuerdos con clientes para adelantar entregas o modificar rutas hacia Puerto Rico.
En paralelo, desde Asia se modifican itinerarios para aprovechar la ruta hacia Hawái, con la esperanza de eludir el arancel mediante entregas rápidas o posibles excepciones. La Secretaría de Comercio estadounidense no ha especificado si los cargamentos en tránsito quedarán exentos, lo que deja la puerta abierta a apuestas de último minuto.
Un mercado al borde del colapso
La industria del cobre ya venía enfrentando una crisis de suministro global. La decisión de Trump ha agravado la tensión entre el mercado estadounidense y el resto del mundo, generando escasez fuera de EE. UU. mientras los comerciantes saturan sus inventarios nacionales.
A pesar del aparente beneficio a corto plazo para algunos actores, el panorama es incierto. Si Washington otorga exenciones o flexibiliza la aplicación del arancel, el repunte del precio en el Comex podría revertirse abruptamente, dejando a muchos operadores con pérdidas millonarias.
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