El Departamento de Comercio de Estados Unidos confirmó este lunes 14 de julio la cancelación formal del Acuerdo de Suspensión de 2019 sobre la exportación de tomates frescos desde México, lo que significa el restablecimiento inmediato de un arancel antidumping del 17.09% a la mayoría de las importaciones de jitomate mexicano.
La decisión se basa en la cláusula XI.B del acuerdo, la cual permite su terminación con un preaviso de 90 días. El mercado binacional del jitomate representa una industria de más de 2 mil millones de dólares anuales y afecta directamente a miles de agricultores tanto mexicanos como estadounidenses.
Productores de EE. UU. presionan: fin a los precios «injustos» del jitomate mexicano
La administración del presidente Donald Trump justificó el arancel al señalar que los tomates mexicanos se han estado vendiendo en el mercado estadounidense a precios injustamente bajos, lo que genera una competencia desleal contra los productores locales.
«Durante demasiado tiempo nuestros agricultores han sido aplastados por prácticas comerciales desleales que deprimen los precios de productos como el tomate. Eso termina hoy», declaró el secretario de Comercio, Howard Lutnick.
Lutnick remarcó que esta decisión se alinea con las políticas comerciales proteccionistas del presidente Trump, quien ha endurecido su postura frente a México en materia agroexportadora, especialmente en productos considerados sensibles para los agricultores estadounidenses.
El conflicto en torno al jitomate no es nuevo. Desde 1996, el gobierno de EE. UU. ha sido presionado por sus agricultores para limitar las importaciones de tomates mexicanos. A lo largo de 27 años, ambos países firmaron cinco acuerdos de suspensión (1996, 2002, 2008, 2013 y 2019) que evitaban la imposición de aranceles a cambio de compromisos por parte de México, como establecer precios mínimos de venta y limitar el volumen de producto «dumped».
Ruptura directa del marco de cooperación comercial
No obstante, Washington argumenta que esos compromisos no fueron suficientes para proteger a los productores locales. La decisión de poner fin al acuerdo actual es interpretada como una ruptura directa del marco de cooperación comercial entre ambos países respecto al jitomate, y podría desencadenar una nueva oleada de tensiones comerciales en el marco del T-MEC.
«México sigue siendo uno de nuestros mayores aliados, pero eso no implica tolerar prácticas que distorsionan el mercado interno. Necesitamos reglas claras y justas para todos», sostuvo el Departamento de Comercio.
Se espera que la Secretaría de Economía de México y el sector productor de jitomate emitan una postura oficial en las próximas horas. Organizaciones mexicanas como el Consejo Nacional Agropecuario han advertido previamente que un arancel de esta magnitud podría tener consecuencias graves en el empleo y la competitividad del sector.
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