La tregua comercial de 90 días que concedió el pasado 9 de abril a sus socios para negociar nuevos gravámenes expiró el 9 de julio.
El presidente Donald Trump anunció el pasado martes su intención de imponer un arancel generalizado del 10 por ciento a un grupo de países pequeños, cuyo nombre aún no reveló. La medida llega tras la expiración parcial de una tregua comercial concedida en abril, y que se extenderá formalmente hasta el 1 de agosto para algunos socios, pero no para todos. Según explicó el mandatario, esta política será implementada de manera rápida y sin necesidad de comunicados extensos.
“Vamos a publicar una carta pronto hablando de muchos países que son mucho más pequeños. No va a haber cartas de por sí. Puede que haya una carta individual. Va a ir muy rápido y el número también será menor”, declaró Trump al llegar a la base militar de Andrews. Acababa de participar en Pensilvania en una conferencia sobre energía e inteligencia artificial.
La presión aumenta tras el vencimiento de la tregua
El pasado 9 de abril, Trump otorgó un plazo de 90 días a sus socios comerciales para renegociar gravámenes. Ese periodo concluyó el 9 de julio, aunque el presidente lo amplió hasta el 1 de agosto para ciertos países. Sin embargo, desde esa fecha, la Casa Blanca comenzó a enviar cartas formales a aquellos gobiernos con los que no ha logrado avances, advirtiéndoles que deberán abrir sus mercados o enfrentar sanciones unilaterales.
Entre los países ya amenazados con aranceles más severos se encuentran México y la Unión Europea, a quienes el gobierno estadounidense ha señalado con posibles gravámenes del 30 por ciento. En el caso de Brasil, el castigo sería de hasta 50 por ciento. Japón y Corea del Sur figuran también en la lista, con un posible 25 por ciento adicional.
Nuevos países bajo la lupa comercial de EE. UU.
Los países mencionados de forma indirecta por Trump serían naciones pequeñas con las que Estados Unidos no mantiene grandes volúmenes de comercio bilateral, pero cuyas relaciones comerciales se consideran “significativas”.
Aunque no especificó nombres, el mandatario advirtió que no habrá más prórrogas ni contemplaciones: la apertura de mercados y la eliminación de barreras arancelarias serán condiciones obligatorias para evitar nuevos impuestos.
“Estoy muy contento con los acuerdos tal como están. Son muy acertados. Son acuerdos muy sencillos. Se trata del porcentaje que sea y lo basamos en muchos factores, incluyendo el déficit y otros. Creo que es una forma mucho más rápida”, afirmó Trump.
La decisión, que refuerza su enfoque proteccionista, busca también ejercer presión en plena campaña electoral, donde ha reiterado que solo bajo su liderazgo se protegerán los intereses industriales de EE. UU. frente a socios que, a su juicio, no ofrecen condiciones justas para las exportaciones estadounidenses.
Expertos en comercio exterior advierten que una política de aranceles generalizados puede desencadenar represalias por parte de países afectados, incluso si su volumen de exportación hacia EE. UU. es limitado. Las cámaras de comercio en Asia y América Latina han pedido a sus gobiernos evaluar contramedidas ante la posibilidad de quedar incluidos en las nuevas listas.
Mientras tanto, el Departamento de Comercio estadounidense ha comenzado a analizar individualmente las economías de países con acuerdos bilaterales menores o sin tratados formales, para evaluar qué naciones podrían enfrentar estos nuevos aranceles. La evaluación incluye indicadores como balanza comercial, políticas de subsidios internos y barreras técnicas al comercio.
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