El peso mexicano inició este jueves 17 de julio con una nueva pérdida frente al dólar, arrastrado por la publicación de datos positivos en la economía de EE. UU. y la incertidumbre generada por las recientes amenazas arancelarias. La divisa nacional se depreció 0.23%, equivalente a 4.35 centavos, situando el tipo de cambio en 18.77 pesos por dólar, según Bloomberg.
El movimiento de la moneda mexicana responde principalmente al repunte en las ventas minoristas de EE. UU. durante junio, que marcaron su primer avance tras dos meses consecutivos a la baja. Este dato refuerza la percepción de un consumo más sólido en la economía estadounidense y, con ello, fortalece al dólar frente a otras divisas.
Janneth Quiroz, directora de análisis económico y cambiario en Monex, explicó que el peso mexicano sigue operando en un contexto de debilidad debido a la propuesta arancelaria del gobierno estadounidense, que plantea gravar con un 30% las importaciones provenientes de México. “El mercado está a la espera de mayor visibilidad sobre un posible acuerdo entre ambas naciones”, señaló.
Mercados internacionales presionan al tipo de cambio
En ventanillas bancarias, el dólar se cotiza este jueves en 19.27 pesos, de acuerdo con Banamex. A la par, el índice dólar (DXY), que mide la fortaleza del billete verde frente a una canasta de seis monedas desarrolladas, muestra un incremento de 0.42%, al ubicarse en 98.70 unidades. Por su parte, el índice Bloomberg Dollar Spot (BBDXY) avanza 0.33%, situándose en mil 208.06 puntos.
El fortalecimiento del dólar no es exclusivo frente al peso. Varias divisas emergentes y desarrolladas presentan retrocesos significativos. Entre las más depreciadas destacan el dólar australiano (-0.84%), la corona noruega (-0.80%), el zloty polaco (-0.51%) y la corona sueca (-0.48%). En contraste, las únicas monedas que registran avances marginales son el dólar taiwanés (+0.02%) y el dólar de Hong Kong (+0.01%).
En el mercado de deuda, los rendimientos también reflejan el entorno de cautela. El bono del Tesoro a 10 años de EE. UU. se ubica en 4.43%, mientras que su contraparte mexicana ofrece una tasa de 9.23%, evidenciando el diferencial que continúa atrayendo inversión hacia activos locales, aunque sin frenar la depreciación del peso en el corto plazo.
La volatilidad cambiaria persiste como uno de los principales focos de atención para analistas y autoridades financieras. A las presiones por los datos económicos se suma el nerviosismo sobre el posible impacto de un entorno más proteccionista por parte de EE. UU., especialmente en un año marcado por las elecciones presidenciales en ambas naciones.
En este contexto, la cotización del peso seguirá oscilando en función de la evolución de los indicadores económicos clave, las negociaciones comerciales entre México y EE. UU., y el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal.
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