La Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA) dio un paso histórico al concluir la primera fase del Registro Nacional de Instalaciones de Gasolinas y Gas Licuado de Petróleo (RENAGAS), un programa que ya suma la inscripción voluntaria del 90% de las gasolineras y gaseras LP en México. Este esfuerzo, liderado por Armando Ocampo Zambrano, director ejecutivo de la ASEA, se perfila como uno de los proyectos más importantes de la administración de Claudia Sheinbaum para regular y sanear el sector energético y ambiental.
Desde su lanzamiento, RENAGAS se propuso dar transparencia y orden a un sector que durante años operó en la opacidad y con irregularidades. Más de 18 mil estaciones de combustible aceptaron reportar su situación ambiental, incluyendo fallas y riesgos operativos, con la intención de integrarse a un proceso de regularización que busca, ante todo, la prevención de riesgos y la formalización.
El programa, que cerró su primer ciclo el 30 de junio, implicó una labor de inspección intensa. Durante los primeros seis meses del año, ASEA llevó a cabo 445 visitas a gasolineras. De ellas, 394 fueron sancionadas y 155 clausuradas por presentar irregularidades que ponían en riesgo la seguridad industrial y ambiental. La problemática no solo afectó a estaciones de servicio. De 67 estaciones de carburación de gas L.P. inspeccionadas, 50 fueron clausuradas, mientras que de 27 plantas de distribución revisadas, 21 recibieron multas y 17 fueron cerradas.
Estas cifras evidencian un retraso serio en la regulación y supervisión del sector energético en México. Sin embargo, también muestran el respaldo institucional con que cuenta el plan impulsado por Ocampo Zambrano, quien ha recibido el apoyo explícito de SEMARNAT, SENER y otros órganos clave del Gobierno federal.
Transformar sin castigo
RENAGAS no solo busca castigar, sino transformar. El nuevo modelo de regulación se basa en la prevención y la colaboración. Las empresas que se inscribieron y completen sus trámites ambientales podrán acceder a beneficios, como sanciones reducidas de hasta una tercera parte del monto original, siempre y cuando no representen un riesgo inmediato para la seguridad.
En contraste, quienes decidieron no registrarse, falsearon información o actuaron de mala fe quedarán excluidos del programa y serán objeto de inspecciones prioritarias para neutralizar posibles riesgos operativos. Así lo advirtió el propio Armando Ocampo: “Sabemos que no todas las instalaciones decidieron transparentarse, lo cual puede indicar falta de permisos o irregularidades. Daremos prioridad a las inspecciones en esas instalaciones”.
El siguiente paso será el lanzamiento del Programa Macro de Regularización del Sector Gasolinero y de Gas L.P. Este plan tiene como objetivo resolver trámites pendientes y continuar con la supervisión, pero sin afectar el suministro de combustibles. La ASEA busca garantizar la seguridad de la población, fortalecer la cultura ambiental y, sobre todo, ordenar un sector que durante décadas estuvo marcado por la falta de regulación clara.
Este esfuerzo del Gobierno federal representa una apuesta fuerte para reordenar el sector energético, garantizando que opere bajo estándares de seguridad y sostenibilidad. Armando Ocampo Zambrano se posiciona así como una pieza clave en este proceso de transformación desde el inicio del sexenio de Claudia Sheinbaum.
El reto ahora será mantener el ritmo y evitar retrocesos. El sector gasolinero y gasero, tradicionalmente opaco, tendrá que adaptarse a un nuevo modelo donde la transparencia y el cumplimiento serán la norma, no la excepción.
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