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    Slim, China y petroleras globales buscan reconfigurar Pemex con contratos mixtos

    Petróleos Mexicanos (Pemex) abrió la puerta a la inversión privada con una propuesta estratégica: desarrollar 11 proyectos de exploración y producción mediante esquemas de contratos mixtos. La iniciativa ha despertado el interés de al menos 28 empresas nacionales y extranjeras, incluyendo gigantes como Carso Energy, Sinopec, BP y Woodside Energy.

    El objetivo es claro: detener la caída estructural en la producción de hidrocarburos e impulsar la meta de alcanzar los 1.8 millones de barriles diarios antes de que termine el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum.

    Ángel Cid, director de exploración y producción de Pemex, confirmó que ya se realizó un sondeo de mercado en el que compañías de diversas capacidades han manifestado su interés: “Hay proyectos en etapa de desarrollo inicial, así como campos maduros en áreas terrestres, aguas someras y profundas. Se realizó ya un sondeo en el mercado en el cual 28 empresas han manifestado su interés”, explicó durante una conferencia con inversionistas.

    Empresas globales y mexicanas quieren un pedazo del negocio

    Entre las interesadas se encuentran multinacionales con operaciones consolidadas, firmas de servicios petroleros y empresas medianas que planean participar en consorcio. De acuerdo con información obtenida por El Financiero, entre los corporativos que buscan integrarse al proceso están Carso Energy de Carlos Slim, Woodside Energy de Australia, la británica BP y la china Sinopec.

    También figuran empresas mexicanas como Consorcio Petrolero 5M del Golfo, Chame, Diavaz, CESIGSA y Jaguar, que pretenden competir con propuestas conjuntas. A esta lista se suman la británica Harbour Energy y la egipcia Cheiron.

    Pemex detalló que las condiciones específicas de los contratos se publicarán próximamente. Los esquemas de asociación requerirán que la petrolera mexicana conserve al menos un 40 % de participación en cada proyecto, y que los socios cumplan con todas las obligaciones fiscales vigentes en el país.

    “La publicación de las bases y el proceso de selección se realizará en breve”, adelantó Cid.

    Compromiso de inversión, trasferencia tecnológica y participación activa

    La meta operativa está alineada con la política energética de la nueva administración federal: los contratos deberán incluir mecanismos claros de toma de decisiones, así como compromisos de inversión, transferencia tecnológica y participación activa en la operación.

    Estos nuevos esquemas de colaboración se vuelven críticos ante el declive continuo de la producción petrolera mexicana. En el segundo trimestre de 2025, la producción promedió 1 millón 631 mil barriles diarios, una caída de 153 mil barriles frente al mismo trimestre de 2024. El panorama refuerza la urgencia de revitalizar la capacidad productiva de Pemex, sin recurrir a una apertura total del sector.

    La administración Sheinbaum apuesta por este modelo híbrido para sortear las restricciones presupuestarias sin perder control estatal sobre los recursos estratégicos. Con aliados estratégicos y capital privado, busca mantener la soberanía energética mientras reestructura las finanzas y la eficiencia de la empresa productiva del Estado.

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