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    Cártel de Sinaloa recluta a anexados por 15 mil pesos

    “A ver, ¿quién quiere ir a echar balazos? Pagamos 15 mil pesos mensuales”, fue la invitación que realizaron hombres armados al llegar al centro de rehabilitación Pertenecer Mazatlán. Aunque los internos, conocidos como anexados, dudaron al principio, finalmente 16 de ellos levantaron la mano y partieron junto con los criminales, sin rumbo definido. Este evento forma parte de una estrategia reciente del Cártel de Sinaloa para sumar civiles a sus filas en medio de la narcoguerra que enfrenta la organización.

    De rehabilitación a sicariato

    En total, 31 personas han sido reclutadas de cinco diferentes centros de rehabilitación en Mazatlán en los últimos tres meses. Según la fiscal de Sinaloa, Zulema Sánchez Kondo, estas acciones han sido voluntarias. “Todos se han ido por voluntad propia”, aseguró. Los centros involucrados incluyen Pertenecer Matriz, Abad, CRADH, Pertenecer Mazatlán y Tú Puedes.

    La Fiscalía de Sinaloa ya inició una carpeta de investigación por privación ilegal de la libertad contra quienes resulten responsables. Sin embargo, las familias de los internos confirman que sus parientes aceptaron voluntariamente la oferta de los hombres armados.

    Un contexto de narcoguerra y fracturas internas

    El Cártel de Sinaloa atraviesa una de sus mayores crisis internas. La supuesta traición de Los Chapitos al entregar a Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos desató una lucha sangrienta entre las facciones del grupo, conocidas como Los Chapitos y La Mayiza. Desde el 9 de septiembre, esta confrontación ha dejado 550 muertos y 695 personas reportadas como desaparecidas, de las cuales 241 han sido localizadas con vida y 82 sin vida.

    La narcoguerra ha estado marcada por una brutalidad extrema: decapitaciones, desmembramientos, balaceras, ataques a comercios y el uso de drones con explosivos. El reclutamiento en centros de rehabilitación es solo la más reciente manifestación de la violencia.

    Reacciones de las autoridades

    El secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, y la fiscal Sánchez Kondo han minimizado el reclutamiento en anexos al insistir en que los involucrados se unieron “por voluntad propia”. No obstante, la Policía de Investigación trabaja para localizar a las personas reclutadas y esclarecer los hechos.

    Mientras tanto, el gobernador Rubén Rocha Moya aseguró que Mazatlán, el epicentro de estos sucesos, “está blindado” contra la violencia. Además, destacó los avances en seguridad tras la llegada de Omar García Harfuch como titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y la colaboración con fuerzas federales.

    Impacto en los centros de rehabilitación

    Los centros afectados, que anteriormente eran espacios destinados a la recuperación de personas con adicciones, ahora enfrentan el estigma de ser blancos de reclutamiento por parte del crimen organizado. Esto representa un golpe no solo para las familias de los anexados, sino también para la comunidad en general, que busca alternativas para enfrentar la crisis de adicciones en un contexto de creciente violencia.

    La violencia, una constante en Sinaloa

    A pesar de los esfuerzos gubernamentales, la situación de violencia en el estado, y especialmente en Mazatlán, sigue siendo alarmante. El reclutamiento forzado de civiles, el aumento de los enfrentamientos armados y la continua disputa interna del Cártel de Sinaloa reflejan la complejidad y gravedad del problema de seguridad en la región.

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