México enfrenta un plazo clave de 90 días para negociar y garantizar que sus exportaciones paguen menos aranceles que sus competidores en Estados Unidos, informó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Este periodo es resultado de un acuerdo entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente estadounidense Donald Trump, diseñado para evitar la imposición de un arancel general del 30% a los productos mexicanos.
Negociaciones clave para mantener el T-MEC
En el evento La Puerta Logística del Bajío, celebrado en Celaya, Guanajuato, Ebrard explicó que México logró mantener vigente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), mientras que 13 de los 14 tratados comerciales que Estados Unidos tenía con otros países han sido suspendidos.
El funcionario destacó que el objetivo central es que México pague “la menor desventaja posible” en comparación con otros países para acceder al mercado estadounidense, donde el 84.4% de las exportaciones mexicanas actualmente están libres de aranceles. Sin embargo, sectores como el acero y el automotriz todavía enfrentan un sistema complejo de descuentos y aranceles.
Ventajas arancelarias frente a competidores internacionales
Marcelo Ebrard subrayó que México debe asegurar que sus costos arancelarios sean menores que los de sus principales competidores. “Si Japón paga un 15% por exportar vehículos, México tiene que pagar menos; si Alemania paga 15%, nosotros menos”, ejemplificó, señalando la importancia de mantener competitividad frente a países que también enfrentan barreras comerciales.
Este escenario refleja un cambio drástico en el comercio internacional, que antes se basaba en ventajas comparativas de costos y calidad. Ahora, las decisiones políticas y el origen de los productos influyen de manera decisiva en el acceso a mercados clave.
Retos y expectativas para el comercio mexicano
Las negociaciones de los próximos tres meses serán determinantes para definir el futuro arancelario de México y su competitividad internacional. Mantener o mejorar la posición arancelaria frente a Estados Unidos podría proteger miles de empleos y la estabilidad de sectores exportadores críticos para la economía nacional.
Además, estas gestiones diplomáticas y comerciales forman parte de un contexto global donde las tensiones proteccionistas y las políticas arancelarias están redefiniendo las reglas del comercio mundial. México deberá adaptar su estrategia para asegurar que sus exportaciones no se vean afectadas de manera desproporcionada.
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