Durango aprobó la llamada Ley Nicole, una reforma que prohíbe todas las cirugías estéticas en personas menores de 18 años. La decisión surge tras la muerte de Paloma Nicole, adolescente de 14 años que fue sometida a tres procedimientos estéticos ilegales practicados por su padrastro y su madre. Con 23 votos a favor, el Congreso estatal cerró vacíos legales, endureció penas y estableció la obligación de denunciar cualquier intervención indebida.
Regulación quirúrgica para proteger a menores
La aprobación de la Ley Nicole en Durango marca un antes y un después en la regulación de procedimientos estéticos para menores de edad. El Congreso estatal avaló la prohibición total de estas intervenciones cuando tengan fines cosméticos, con el objetivo de frenar prácticas peligrosas que han dejado víctimas y que operaban en zonas grises del marco jurídico.
Legisladores destacaron que esta decisión responde a un reclamo social evidente: impedir que niñas, niños y adolescentes sean expuestos a riesgos médicos innecesarios bajo el argumento de mejorar su apariencia. Este giro normativo coloca la protección de la vida y la salud por encima de cualquier interés económico o de mercado.
Iniciativa impulsada por diputada morenista
La iniciativa fue impulsada por la diputada morenista Sandra Amaya Rosales, quien insistió en la urgencia de cerrar vacíos legales que permitían la operación de falsas clínicas y de personas que se ostentaban como profesionales sin contar con certificaciones ni especialidades médicas.
La legisladora celebró que el dictamen avanzara por unanimidad, subrayando que la prioridad del Congreso es salvaguardar la integridad de la niñez. Además, puntualizó que esta reforma obliga a denunciar cualquier intervención sospechosa, lo que establece un nuevo estándar para autoridades, colegios médicos y clínicas privadas.
El caso de Paloma Nicole detonó la discusión pública. La adolescente de 14 años murió en septiembre después de someterse a tres cirugías estéticas realizadas por su padrastro, quien se presentaba como cirujano plástico sin tener la preparación profesional. Su madre también participó en el procedimiento pese a no contar con formación en enfermería. Ambos fueron detenidos por la Fiscalía de Durango y vinculados a proceso por delitos que incluyen omisión de cuidados, usurpación de profesiones, práctica indebida del servicio médico y complicidad. Testimonios presentados por el padre de la menor confirmaron que nunca autorizó la operación y que la familia intentó ocultar las causas de la muerte.
Un nuevo estándar de responsabilidad médica y penal
Con esta reforma, Durango establece un catálogo de sanciones más severas contra quienes realicen cirugías estéticas sin autorización o sin cumplir requisitos profesionales. La nueva ley contempla penas de cuatro a ocho años de prisión para quienes lleven a cabo estos procedimientos con fines cosméticos en menores de edad. También fija castigos de dos a seis años para quienes usurpen profesiones médicas, una práctica que ha proliferado en consultorios improvisados, spas y establecimientos sin supervisión.
El dictamen deja claro que existen excepciones, únicamente para intervenciones quirúrgicas que busquen mejorar la calidad de vida del paciente. Este punto incluye operaciones reconstructivas derivadas de enfermedades, quemaduras, accidentes o condiciones congénitas que afecten la funcionalidad o el bienestar del menor. Legisladores señalaron que esta salvedad no abre la puerta a interpretaciones laxas y que cualquier caso deberá justificarse con dictámenes médicos profesionales y supervisión estricta.
La Fiscalía de Durango informó que mantiene abiertas líneas de investigación relacionadas con clínicas clandestinas y supuestos especialistas que ofrecen servicios en redes sociales sin certificaciones. Además, explicó que la muerte de Paloma Nicole reveló patrones de operación vinculados al ejercicio ilegal de la medicina, lo que motivó un despliegue más amplio de inspecciones y verificaciones.
Colectivos feministas y de protección respaldan la aprobación
Diversos colectivos feministas y organizaciones de protección a la infancia respaldaron la aprobación de la Ley Nicole. Argumentaron que se ha normalizado entre adolescentes la presión estética derivada de redes sociales, lo que fomenta decisiones precipitadas. Con esta reforma, buscan enviar un mensaje directo: la belleza no puede pagarse con la vida.
La discusión en el Congreso dejó claro que la regulación no es solo jurídica. Implica también un cambio cultural, que exige educación, supervisión sanitaria y una estrategia firme para desmantelar redes de falsos profesionales que aprovechan el desconocimiento de las familias. Durango se convierte así en uno de los primeros estados en colocar límites estrictos para prevenir tragedias similares y reforzar el derecho de los menores a vivir sin presiones estéticas ni riesgos evitables.
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