La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que la economía mexicana no alcanzó el crecimiento previsto para 2025, aunque sostuvo que el desempeño general del país se mantiene sólido pese al impacto de factores externos. La mandataria aclaró que la baja expansión del PIB no deriva de decisiones internas ni de las reformas impulsadas por su administración. Señaló que la desaceleración económica de Estados Unidos y el efecto de los aranceles internacionales influyeron de forma directa en sectores clave, entre ellos el automotriz, que vio reducidas sus exportaciones hacia el principal socio comercial de México. Además, defendió que otros indicadores, como el empleo formal y la atracción de inversión extranjera, muestran una base económica firme, incluso en un entorno global complejo.
Contexto económico y factores externos
Sheinbaum sostuvo que el estancamiento del crecimiento tiene origen en elementos ajenos al Gobierno federal. Explicó que la economía de Estados Unidos ha perdido fuerza y que la menor demanda de automóviles afectó de manera inmediata la producción mexicana. La mandataria rechazó la narrativa de sus críticos que atribuyen el desempeño del PIB a la reforma al Poder Judicial. Dijo que el resultado obedece a un escenario internacional marcado por tensiones comerciales y ajustes en las cadenas globales de suministro.
La presidenta puntualizó que, más allá de las cifras del PIB, el país vive un aumento notable en la creación de empleos formales. Según datos oficiales, 2025 cerrará como el año con el mayor número de nuevos puestos laborales registrados. Destacó también el proceso que integra a trabajadores de plataformas digitales al sistema de seguridad social, una política que calificó como transformadora. Subrayó que estos avances no aparecen en el PIB, pero representan bienestar directo para miles de familias.
Debate sobre el PIB y señales de estabilidad
Sheinbaum aseguró que el producto interno bruto no refleja adecuadamente los avances en educación, igualdad y derechos sociales. Consideró que la reducción de brechas y la expansión educativa no se observan en el indicador, pero sí modifican la vida de millones de personas. Añadió que el país mantiene estabilidad financiera, respaldada por un peso fuerte y niveles elevados de inversión extranjera directa.
La mandataria explicó que la confianza de inversionistas sigue firme. Dijo que la fortaleza del peso evidencia que no hay riesgos significativos percibidos por el mercado internacional. Además, sostuvo que México continúa atrayendo capital extranjero gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, cuya revisión prevista para 2026 podría ofrecer mayor certidumbre. Admitió que la industria automotriz vive momentos de menor dinamismo, pero afirmó que sectores como la electrónica avanzan con fuerza debido a la relocalización de cadenas productivas.
Perspectivas para el cierre de 2025 y el año 2026
Sheinbaum se dijo optimista sobre el cierre económico del año. Anunció que su Gobierno impulsará un programa amplio de inversión pública y nuevos esquemas de financiamiento para proyectos estratégicos. Aseguró que estas medidas fortalecerán la capacidad productiva del país y mantendrán el ritmo de crecimiento durante 2026. Reiteró que «hay confianza y va a haber más» entre empresarios nacionales y extranjeros.
Las declaraciones se dieron después de que el Instituto Nacional de Estadística ajustó a -0.2% el retroceso del PIB en el tercer trimestre. El dato definitivo mejoró ligeramente la estimación previa, que ubicaba la caída en -0.3%. Analistas destacan que, pese al desempeño débil, México evitó una recesión técnica y estiman un crecimiento de alrededor del 0.5% para 2025. Para Sheinbaum, el reto principal es consolidar la estabilidad mientras se avanza en políticas que impacten en bienestar, igualdad y desarrollo regional.
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