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    A un mes del asesinato de Carlos Manzo: lo que revelan las nueve detenciones y la sombra del CJNG

    A un mes del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, la investigación avanza entre revelaciones inquietantes. Las autoridades han detenido a nueve personas, incluidos presuntos operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y siete escoltas municipales que tenían la tarea de protegerlo. Aunque las capturas muestran una estructura criminal más amplia de lo que se pensó al inicio, el móvil del crimen continúa sin aclararse y mantiene abierta la principal incógnita: ¿por qué se ordenó matar al alcalde? Este caso exhibe filtraciones internas, uso de menores como sicarios y la posible participación de una célula delictiva conocida como “Los Erre”, lo que eleva la tensión política y criminal en Michoacán.

    Primeras detenciones y líneas de investigación

    El ataque ocurrió el 1 de noviembre, durante el Festival de Velas, una de las celebraciones más importantes del Día de Muertos. Carlos Manzo participaba en actividades públicas cuando fue interceptado por un adolescente de 17 años armado. El joven le disparó a quemarropa y fue abatido en el sitio. Más tarde se confirmó que era consumidor de anfetaminas y marihuana, y que había sido reclutado en un centro de rehabilitación.

    Desde los primeros días, la investigación apuntó al CJNG. Las autoridades sospechaban que los movimientos del alcalde habían sido filtrados desde su propio entorno. Esa teoría tomó fuerza con las primeras detenciones.

    El primer grupo está integrado por dos presuntos operadores del CJNG. El principal, Jorge Armando “N”, conocido como “El Licenciado”, es señalado como autor intelectual. Se le acusa de coordinar el ataque mediante un grupo de WhatsApp en el que participaban los dos menores implicados. Fue detenido en Morelia y trasladado al penal del Altiplano. Según la Fiscalía, existen mensajes que muestran instrucciones precisas y una oferta económica para concretar el homicidio.

    El segundo detenido clave es Jaciel Antonio, alias “El Pelón”. Las autoridades lo identifican como el reclutador de los jóvenes que participaron en el atentado. Fue capturado el 24 de noviembre, después de una denuncia anónima. Su perfil encaja con un patrón que preocupa a especialistas en violencia juvenil: jóvenes captados en centros de rehabilitación, usados por células criminales como mano de obra de bajo costo.

    Escoltas detenidos y el posible infiltrado

    El segundo grupo lo conforman siete policías municipales que fungían como escoltas del alcalde. Todos están detenidos por posibles omisiones e incluso por su presunta participación en la planeación del ataque. Las autoridades sostienen que uno de ellos podría haber actuado como infiltrado, proporcionando en tiempo real los movimientos de Manzo.

    El escenario se vuelve más complejo con la figura del octavo escolta, José Manuel Jiménez, conocido como “el Coronel”, exmilitar y jefe del equipo de seguridad. Se encuentra prófugo y es considerado pieza clave para explicar cómo se vulneró un dispositivo que debía estar preparado para escenarios de riesgo máximo.

    Los tres ejecutores materiales del crimen —incluidos los dos menores— murieron en el sitio o días posteriores, lo que ha dificultado obtener información directa sobre la motivación final del atentado.

    La huella de “Los Erre” y los dos millones de pesos

    El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que detrás del crimen se encuentra la célula “Los Erre”, vinculada al CJNG y encabezada por los hermanos Ramón, Rafael y Jesús Santiago Álvarez Ayala. Esta facción habría ofrecido dos millones de pesos para concretar la orden. Según la investigación, un infiltrado cercano a Manzo mantenía comunicación con un grupo de nueve personas y reportaba cada movimiento del alcalde.

    Esa coordinación permitió que los jóvenes reclutados se posicionaran en los lugares exactos para vigilar y ejecutar el ataque.

    Reacción política y exigencias de justicia

    Tras el asesinato, Grecia Quiroz —esposa de Manzo— asumió la alcaldía y la dirigencia del Movimiento del Sombrero. Ha exigido claridad en la investigación y la permanencia del Plan Michoacán, desplegado por el gobierno federal. La edil critica la temporalidad de la estrategia y sostiene que la región necesita una intervención continua para evitar que células criminales recuperen fuerza.

    A pesar de las nueve detenciones, el caso sigue sin resolver su pregunta central: ¿cuál fue el motivo real detrás de la orden para matar a Carlos Manzo?

    Implicados en el asesinato de Carlos Manzo:

    • 2 operadores del CJNG, incluido el presunto autor intelectual.
    • 7 escoltas municipales, investigados por omisiones o posible colaboración.
    • 1 escolta prófugo, jefe de seguridad.
    • 0 ejecutores detenidos, todos fallecidos.

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